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Violencia es romper el dialogo.

La violencia de los jóvenes está asociada a la incertidumbre y a la falta de proyectos.
El vacío existencial es un arma letal e invisible. El ocio forzado es peor que el trabajo forzado.
Un adolescente sin actividad y proyectos propios o grupales, está sujeto a un riesgo concreto.
El chico que proviene de un contexto familiar violento llega al colegio con una fuerte contracción muscular. Lo más probable es que trate de descargarse pegándole a alguien, porque la mente almacena la bronca o la amargura en algún lugar del cuerpo (brazos o piernas).
En establecimientos de nivel primario con reiterados problemas de violencia escolar, se recomienda empezar el día con la clase de gimnasia o relajación. Trabajar preferiblemente en colchonetas, con el cuerpo y con la imaginación.
En polimodal se recomienda empezar las clases con hiperventilación y deportes energéticos (fútbol, pequeñas maratones).
La hiperventilación consiste en ir acelerando la respiración hasta lograr una sensación de bienestar.
La música es una herramienta ideal para combatir la violencia. Las dramatizaciones y los psicodramas musicalizados son muy efectivos entre adolescentes.

Alfredo Moffatt, Psicólogo Social