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La timidez en la infancia
¿Cómo podemos ayudarlos?.


Se esconden tras las polleras de sus mamás, miran de reojo, bajan la vista cuando un desconocido se quiere acercar o hablar, se ponen nerviosos, les cuesta emitir palabras y los invade unas ganas de salir corriendo o esconderse ante lo primero que encuentren, es lo que se puede definir como un niño tímido. La timidez se puede considerar como un trastorno de conducta que afecta la autoestima del niño interfiriendo en sus relaciones interpersonales, en su vida social.
Puede aparecer la timidez a) Como un momento  evolutivo acorde a la edad del niño. Lo cual sería algo transitorio, que debe transitar el niño, siendo acompañado por los papás  (esto suele suceder en la 1ª infancia en la instancia de separación y desprendimiento de las figuras parentales y también en la pubertad  con todo el florecimiento de la sexualidad y los nuevos cambios psicofísicos).
b) También es esperable que ante situaciones nuevas que no conoce a las personas con quién tiene que compartir una actividad, un evento festivo manifiesta cierta timidez (por ej: comienzo de clases, una escuela nueva, un cumpleaños).
c) O instalarse la Timidez a la  manera de un “síntoma” el cual estaría denunciando algo de lo que esta aconteciendo, ante lo cual debemos estar atentos y no dejar pasar – cuando esta actitud es sostenida en el tiempo puede estar produciendo sufrimiento y angustia. Y hoy nos detendremos en las causas probables de timidez  y  en las estrategias para poder  ayudar a los niños.
Las causa pueden ser diversas: Puede generarse en familias sobre protectoras, donde no se fomenta la autonomía y se genera una gran dependencia afectiva, en padres muy tímidos con poca vida social, muy ensimismados, en padres desatentos a las realidades de los niños, en niños con carencias afectivas, ausencias que generan inseguridades, miedos, las cuales pueden desencadenar en signos de timidez o reacciones agresivas, También puede generarse en familias donde los padres son muy perfeccionistas, exigentes, que no habilitan los errores y equivocaciones, faltas, donde los NO son en demasía, donde el niño siente que nunca va a estar a la altura de lo que ellos esperan temiendo hacer cosas por su cuenta, necesitan de la “supervisión” de sus padres.
La timidez también puede ser producto de situaciones de violencia y maltrato familiar, de discapacidades, problemas motrices, en el lenguaje, y obesidad.
La tendencia al retraimiento se manifiesta fundamentalmente ante personas desconocidas, lugares nuevos, situaciones que no están habituados a vivir, el niño se repliega, inhibe, se paraliza, y se refugia o ampara en las figuras familiares, siente al afuera a  los otros como amenazadores, examinadores de su persona, lo cual denota su gran fragilidad yoica.
El niño tímido a) Se aísla, se aparta del grupo de pares prefiere estar solo, o con un familiar, le cuesta relacionarse y jugar con otros niños, crea un mundo propio imaginario donde refugiarse.    
b) Siente inseguridad, inferioridad y fundamentalmente Miedo: a no ser  aceptado, a no ser querido, a ser rechazado, a hacer el ridículo, miedo a lo desconocido a los adultos y a su opinión.
c) Le cuesta defenderse de la agresión y burlas de los demás y le cuesta pedir ayuda.
d) Le cuesta expresar sus emociones, habla poco se presenta como  observador pasivo.
En los casos donde estas características están muy acentuadas pueden aparecer cuadros de inhibición emocional importantes (paralización, mutismos, dificultades severas en la vinculación)
Por tal motivo es importante detectar lo que esta aconteciendo y buscar las estrategias para ayudarlo ya que si nos detenemos en que “con el tiempo se le va a pasar”, el conflicto se puede agravar y continuar en la adultez, siendo los miedos la base de la timidez  y el retraimiento.
Debe ser ayudado por su familia, docentes y por el terapeuta en caso de haber iniciado tratamiento psicológico: 1) Trabajar en el ámbito familiar cuales fueron las causas que desencadenaron el síntoma en el niño, los modos de funcionamiento 2) Fomentar y estimular su sociabilización, sin presionar, necesita del acompañamiento, y no de la ansiedad y angustia que esto puede ocasionar en los papás. Invitarle amigos distintos a los que el suele frecuentar, abrirle el expectro de amistades que se permita conocer nuevas personas, 1º en un ámbito conocido como es su casa, que el comparta juguetes y pertenencias y su lugar, que vaya tomando confianza en él y en el otro, fomentar que no se aísle de otros niños.
3) Incorporar nuevas actividades donde el pueda expresar sus emociones (por ej actividades artísticas -pintura, danza, música, teatro), no exponerlos bruscamente, respetar los tiempos internos ya que sino no querría volver a ir.
4) Y sobre todo ir reconociendo el gran potencial que él tiene, destacando las características positivas, sus logros, sus esfuerzos, felicitándolo, estimulándolo, que él pueda hacer cosas por su cuenta, que sienta que sus ideas son buenas, que puede resolver situaciones, que él puede “hacer” y “ser” alguien importante para la mirada del otro, esto ira construyendo la confianza  y la seguridad en si mismo, fortaleciendo su autoestima, y poder brindarles la herramientas para que él pueda hacer uso de ellas independientemente de la presencia de los padres.
Y sobre todo no se  lo rotule en el lugar del “tímido” para que no quede fijado ahí, y que tenga la posibilidad de cambiar, que están trabajando para que ello acontezca, para que el niño recupere su capacidad de disfrutar y no se pierda la oportunidad de vivenciar experiencias fundamentales para su desarrollo psicosocial y crecimiento emocional.
Los saluda: Lic Mariana .E. Miguez, Psicóloga. M.N 20.577 M.P  82.187.
Asesoramiento y consulta 44758-7230.