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El tiempo libre de los chicos

Hace dos o tres décadas, el tiempo libre de los chicos no representaba un problema. Volvían de la escuela y pasaban la tarde jugando en la vereda con los vecinos del barrio, a veces bajo la supervisión de algún adulto. Pero la vida en departamentos y los problemas de seguridad hicieron que el juego se trasladara al interior de la casa.
El bombardeo de los medios de comunicación no se hizo esperar y la falta de propuestas educativas en la televisión hizo pensar en alternativas para entretener a los chicos.
Mientras tanto, la mujer se incorporaba al mercado laboral. Las madres no podían quedarse a cuidar a sus hijos y surgió la necesidad de que pasen más tiempo institucionalizados. Casi inmediatamente aparecieron las escuelas de tiempo completo que, con diferentes propuestas educativas, se ofrecieron como alternativa. Las de media jornada trataron de retener a sus alumnos ofreciendo actividades a contraturno.
Poco a poco la idea de que, para una educación integral, era necesaria la formación en actividades expresivas y deportivas fue ganando adeptos. La escolaridad simple no podía incluirlas en su carga horaria y la doble escolaridad, si bien permitía un acercamiento a las distintas disciplinas, no dedicaba el tiempo suficiente para una formación específica. Enseguida surgieron las academias de idiomas. A su turno, lo hicieron las escuelas de danza, teatro, pintura u otras disciplinas artísticas y, un poco más tarde, las deportivas. La actividad en talleres ofrecía, más que el desarrollo de conocimientos técnicos específicos, un aprendizaje a partir del juego y la experimentación.
Los padres, preocupados por brindar a sus hijos una formación completa y variada, comenzaron a organizarles el tiempo libre.
Escuela de danzas, taller de plástica, clases de inglés o escuelita de fútbol. La oferta de actividades extraescolares es tan grande, que cualquier padre puede confundirse a la hora de elegir.
¿Cómo elegir? Lo importante es que los padres sean buenos observadores de lo que hacen sus hijos, el intercambio de experiencias con otros padres, también puede ser útil. Pero, lo más importante, es respetar las características del chico y confiar en la percepción que él mismo tenga de la actividad.
La idea de Planeta Infantil es acercarles todas las propuestas de actividades y servicios que hay en la zona, para que al momento de salir a buscar conozca que opciones tiene a su alrededor.