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Teatro para los chicos y los adolescentes.

“Existe un mundo, realidades diferentes a las nuestras. El actor las observa, toma posesión frente a ellas. Son parte de su material, son también los aspectos en los que se compone su vida”
Para los más chicos participar en el juego actoral creativo, es ahondar en el proceso de su autoconocimiento  y participar de un universo donde el “como sí” fuera real, se forma en la composición de una determinada escena, el uso de un disfraz, la producción de un texto, la interpretación. Encontrar una forma de decir mucho más con la voz y con el cuerpo.
Jugar a quien no soy porque soy otro, sin dejar de ser yo, permite crear, dar algo de mí mismo. El juego del actor que juega el niño, su pasaje por la escena, que es otro mundo. Un mundo que se crea con diferentes personajes, es un ilimitado mundo de ficción.
Los niños en las diferentes etapas evolutivas van conectándose cada vez más con sus posibilidades creativas a través del teatro.
Convertirse, en un hada, un león, un gigante o un pequeño duende que se perdió en el bosque, abre las puertas a la inteligencia intuitiva, que ahora se está manifestando. Ese saber sin aprender, que observamos en tantos niños, unidos a su  ser esencial.
La pubertad, como la adolescencia son momentos llenos de estímulos tanto internos como externos, que modifican no sólo el cuerpo, todo el entorno de quien está atravesando por ese período. Toda la familia de quien lo vivencia  está atravesando ese momento vital. Tanto es así que cuando pensamos los estadios de una familia, uno de ellos es familia en adolescencia.
¿Qué ocurre con esos estímulos? Esa tormenta de crecimiento, que día a día transforma el cuerpo en algo desconocido y también a quien lo habita.
Una irrupción de sensaciones que urgen, presionan y distraen. Ni siquiera el espejo, puede mostrar con claridad, quiénes son. Es necesario reconstruir la identidad, momento a momento.
Los púberes y adolescentes se encuentran en una situación difícil, a veces un poco dolorosa. 
Son pocos los espacios en los que pueden expresar lo que los estímulos les provocan. Necesitan instancias donde puedan encontrarse con su problemática, tanto personal como vincular, para poder realizar los trabajos que tienen que realizar. Crecer armónicamente. Separarse y hacerse responsable cada día un poco más de sí mismo. Depender menos de la tutela de los mayores. Rebelarse ante los límites que le son necesarios, que los protegen, pero que les cuesta tanto aceptar. Ir encontrándose con su vocación.
Necesitan empezar a crear sus propios códigos y manifestar sus rasgos personales.
Al ser nuestro cuerpo el marco y continente de nuestras emociones, este se establece como punto de partida propicio para descubrirnos y reconocer nuestras necesidades. El adolescente mora en un cuerpo en permanente cambio. El Teatro y la Expresión Corporal favorecen el reconocimiento y aceptación de esos cambios, que son irreversibles. El cuerpo comenzará a ser un canal de relaciones. El teatro y la expresión corporal -por sus posibilidades expresivas y educativas- vehiculizan la manifestación de su mundo interno y la ubicación  con el medio externo. Permiten la reelaboración de estímulos y angustias a través de la actividad creativa. Ambas disciplinas, posibilitan la satisfacción de expresar sus necesidades, conflictos y expectativas, con la libertad como fundamento y motor de la dimensión expresiva; de comunicarse con uno mismo, con los otros y con el mundo circundante; y de reconocer su propio cuerpo como fuente creadora activa de su propia realidad.
El juego dramático, el transformarse en diferentes personajes les permite sentirse más seguros, vencer inhibiciones.
El teatro, con la posibilidad de atravesar distintos personajes, los invita a experimentar vivencias diferentes a las habituales, ocupar otros roles, probar, sentir y descubrir otras facetas de uno mismo. Reconocerse en otros.
Actuar, crear un personaje, permite ver, como en un espejo, infinitud de partes de uno mismo y ayuda a  integrarlas. El significado profundo de este accionar tiene que ver, con caminar al encuentro de la propia identidad.
Quién uno es, quién será, las elecciones que se suceden en este momento de la vida, las elecciones vocacionales que son necesarias en un tiempo en que todavía- salvo excepciones- hay mucha confusión.
Educar por el arte a través del teatro, fomenta la capacidad de expresión corporal. La expresión oral, la lectura de textos. El trabajo en equipo y la responsabilidad que ello implica. También el respeto por el trabajo propio y ajeno.
La herramienta de trabajo en el teatro es uno mismo, nuestro cuerpo, nuestra voz, nuestras emociones. Todo nuestro ser se pone en juego, es aquello que tenemos que conocer.  Por eso el teatro implica una búsqueda personal, verdadera y profunda. Por eso, es tan útil en el camino del auto-descubrimiento y para potenciar los dones originales, únicos y propios de cada ser.
Prof y Lic. Graciela Croatto (UBA) - Autora de: “Aprender con los Niños Nuevos” y “CuentoSueños para los niños cristal”.
Escuela para crear: www.aprenderninosnuevos.com.ar
Consultas y asesoramiento: 4659-5317.