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Tareas para el hogar

Un motivo de preocupación para los papás es la realización de la tarea escolar. Muchos niños se resisten a realizar la tarea en su casa. Los chicos tienen que sentir: ¡Sí,  puedo!
Las tareas escolares, los aprendizajes, la inserción social, los desafíos que  plantea la escuela a los niños y a las familias, también son un espejo que devuelve una imagen.
Los papás sienten que la educación de sus hijos marcha bien, cuando logran separarse adecuadamente de ellos y quedarse en la escuela. Cuando aprenden, realizan  las tareas propuestas y las evaluaciones lo confirman. Cuando se sienten cómodos y se hacen amigos de sus compañeritos. Cuando no protestan demasiado para ir…Comento esto último, porque no podemos olvidar que muchas escuelas, no están preparadas para satisfacer las necesidades de los niños de hoy. Aulas superpobladas, exigencia de estar sentados, quietos, a niños pequeños, durante lapsos prolongados de tiempo, impiden una adecuada inserción escolar. La adaptación de un nene que comienza primer año, en un grupo de treinta o más niños, con un solo maestro para atenderlos, no es beneficiosa. Que los niños tengan que estar, durante toda la hora de clase, sentados o quietos, los perjudica. Entonces, es valioso escuchar la voz de los más pequeños y estar atentos, observar cómo se sienten en la escuela. Dialogar acerca de lo que les está pasando.
Una preocupación para los papás es la realización de la tarea escolar. Muchos niños se resisten a realizar la tarea en su casa.
Hay muchos motivos para que esto ocurra. Uno de ellos es que los chicos, necesitan jugar para crecer, para aprender, para construir su propia inteligencia. “Las tareas para el hogar”, están -casi siempre- separadas de los intereses de los chicos. Cuando hay interés, motivación, comprensión, dejan de ser un problema y paulatinamente los niños la realizan, sin la intervención de los mayores en cuanto a la exigencia de hacerla. Es positivo, que la familia actúe como soporte y pueda brindar apoyo ante las dudas que los chicos tengan. Esto no significa que los papás tengan que saber todo, sin embargo pueden brindarles sugerencias para resolver las dudas  guiarlos en las consultas.
Otra de las situaciones frecuentes, es que algunos niños llevan a la casa demasiada tarea. Esto proviene de la creencia compartida por el sistema escolar, muchos padres y maestros, sobre la posibilidad de que más cantidad de ejercicios, más cantidad de tareas, más repetición, dará  mejores resultados o conducirá a una excelencia educativa. A veces los maestros saben que esto no es bueno para los niños pero se ven obligados a responder a mandatos que vienen de las autoridades escolares.
Dentro de este paradigma de súper exigencia académica, está escondido el fantasma de la competencia. ¿Cuál es el deseo que tenemos como educadores -padres, maestros-, acerca de su formación? ¿Qué consideramos como éxito o fracaso educativo? ¿Conocemos las necesidades de nuestros niños, sensibles, creativos, intuitivos? ¿Qué hacemos cuando no comprende la tarea? ¿Cuándo da vueltas y vueltas antes de comenzar a hacerla? ¿Cuándo, un poco más grandecito, la esconde o no nos muestra aquellas evaluaciones en las que fracasa?
Podemos prevenir estas dificultades que pueden surgir en la escuela, en los aprendizajes y si ya están instaladas ayudar a resolverlas. El motivo de esta nota no es buscar culpables: gobierno, sistema educativo, maestros, padres. La propuesta es pensar  acerca de las dificultades que aparecen, para encontrar modos que faciliten el crecimiento y los aprendizajes de los niños, con más disfrute, procesos positivos, menos dolorosos y más efectivos.
La tarea que los chicos traen a las casas, no tiene que convertirse en un campo de batalla. Hacerles la tarea, como es obvio, sólo plantea más dificultades y el mensaje que le transmitimos es: Solo no podés. Un niño, para estar bien, debe sentir que los mayores reconocen sus capacidades. Las posibilidades únicas que nuestros hijos o alumnos poseen. Ese es el centro desde donde debemos partir en el proceso de enseñar, aprender, educar. Si reconocemos lo que el niño sabe y lo acompañamos para que asuma sus responsabilidades,  para que continúe avanzando, estamos fortaleciendo su confianza. Si habitualmente le señalamos lo que le falta lograr, lo que no puede alcanzar, lo hacemos sentir avergonzado, lo disminuimos, dañamos su autoestima.
El niño tiene que sentir que sí puede, alcanzar metas adecuadas a sus posibilidades.  Respetuosas de su condición de niño. Aceptar los errores como parte del crecer, del conocer  y no como fallas personales. Algo que necesitan nuestros niños imperiosamente, para vivir en plenitud, es  saber que son únicos y preciosos. Que no tienen que hacer nada para ser amados, ese es su derecho de nacimiento. Precisan  la intensidad, el entusiasmo de ir descubriendo sus propios dones, sentirse queridos, valorados, para florecer.
Continuaré comunicando acerca de estos temas. Si tienen dudas, más interrogantes  o reflexiones, pueden dialogar conmigo por e-mail o por teléfono.
Hasta pronto y muchos cariños:
Prof y Lic. Graciela Croatto (UBA) - Autora de: “Aprender con los Niños Nuevos”  y “CuentoSueños para los niños cristal”
Escuela para crear: www.aprenderninosnuevos.com.ar - graciecr@gmail.com - 4659 5317.