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Cuando sus ojos no nos miran…
Trastorno generalizado del desarrollo

Desde el nacimiento, la mirada se instala en el lugar del vínculo, el contacto con el otro. Ya en las primeras horas de vida del recién nacido, cuando la mamá lo alimenta o el papá lo sostiene… Todos buscamos a través de la mirada relacionarnos con éste nuevo integrante de la familia. Buscamos su mirada a través de la nuestra. Este primer diálogo, es fundante para el niño, constitutivo de su “Ser social”.
Que pasa cuando sus ojos no nos miran o parecen ver pero sin mirar. Cuando este juego de miradas no se produce. Miradas vacías, amplias y penetrantes. Miradas esquivas.
Cuando el niño no demuestra interés porque se instale este contacto, este diálogo visual, en general, hay una ausencia de deseo. El goce queda en el propio cuerpo. Vemos falta de reciprocidad emocional y social. Su mirada, como luego su discurso, están al servicio de sus propias necesidades y deseos, no al servicio del vínculo con los otros, como actividad social. Para dialogar con otro hay que reconocer al otro como ser deseante. Esto implica tener en cuenta sus deseos y necesidades más allá de las propias.
En general vemos niños que buscan el contacto con el otro cuando necesitan una respuesta a sus dudas, un acompañante para sus juegos, un observador para su accionar, pero que pierden rápidamente el interés, cuando cae su deseo, mas allá de los deseos del otro.
En dichos de Freud, el ser humano debe renunciar a su vida instintual para entrar a la cultura. Para formar parte de una sociedad, donde muchas veces se debe inhibir o sublimar los impulsos instintuales. No estamos solos en el mundo, por suerte!, pero esto tiene un costo. Costo~beneficio, si se puede apreciar y disfrutar de lo hermosa que es la vida si se puede compartir con otros.
Por eso, allí donde el ensimismamiento gana terreno frente a la actividad social, debemos intervenir.
Pidan ayuda profesional. Siéntanse acompañados y guiados. Es importante que todos los actores intervinientes (familia, profesionales particulares, escuela), trabajemos juntos y coordinados. No es tarea sencilla ayudar a un niño a que sienta placer y disfrute de las actividades diarias sociales y compartidas. No es sencillo que el niño acepte con naturalidad pautas y límites que no coincidan con sus propios deseos. Que escuche con interés lo que el otro tiene para decir. Que pueda pedir y no quitar cuando desea lo que otro tiene. Que pueda prever las consecuencias de sus acciones sobre los demás.
El camino es arduo y laborioso. Desafiante y enigmático… El camino es posible…
Ayudemos a estos niños a levantar la mirada, para que puedan ver más allá de sus propios deseos.
Lic. María Fernanda Cabrera (Psicopedagoga)
Coordinadora de centro A-ser
RN 8327-2002  RP 281
Consultas: 15-6 977- 7150 /  4758 – 6231