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¿Es correcto que los chicos corran?
Correr para un niño debe ser, sobre todo, un juego, explica la doctora Eva Ferrer Vidal-Barraquer, autora del libro Cambia tu vida, ponte a correr.
Siempre es más sencillo hacerle practicar deporte si se trata de una actividad divertida, que él no sienta como una obligación, añade. Es decir, si decidimos salir a correr con ellos, tenemos que enfocarlo como un momento de recreo y dejar que ellos den en todo momento su opinión al respecto.
A nivel psicológico es importante que el niño reciba un refuerzo positivo de sus padres. Si estos le explican a sus hijos lo que sienten al correr, los niños lo entenderán.
Pero mucho cuidado. Hay que tener presente que los niños no son adultos en pequeño, sino que presentan características especiales que deben ser tenidas en cuenta. Para ello necesitamos ser flexibles y adaptar la actividad física a la criatura, y a su capacidad de adaptación al ejercicio.
Cómo implicar a un chico en el running:
Ante todo, los padres han de ser sensatos y responsables. Que el niño nunca sienta que es una obligación. Debe ser un juego y como tal, una actividad divertida. Para ello, hay una serie de trucos que los padres siempre pueden poner en marcha. Por ejemplo, elegir un circuito o un espacio para correr que no sea aburrido. De este modo, las conocidas frases “me canso”, “me aburro”, no aparecerán, o tardarán más en decirlo.
La Dra. Vidal-Barraquer en su libro propone un plan a seguir programado según la edad del niño:
Los más chicos hasta 5 años: Si el running es la actividad escogida hay que tener en cuenta que los médicos y entrenadores aconsejan no empezar a correr por edades por debajo de los cinco años. Hasta entonces no se alcanza cierta madurez en la manera y postura requeridas para correr y es más fácil sufrir lesiones.
De los 5 a los 8 años: A estas edades podemos hacer que el running forme parte de sus juegos habituales. El objetivo no es correr de forma técnica sino que el juego implique correr, y en todo caso, ir aumentado las distancias. De este modo, sin darse cuenta, los niños pasan un buen rato corriendo, trabajan sus piernas, su sistema cardiovascular, y también el respiratorio, pero sin estar sujetos a reglas técnicas. Disfrutan de la libertad del juego, asegura esta médico especilizada en Medicina del Deporte.
De los ocho a los 12 años: A estas edades lo que suele ocurrir es que corren “a lo loco”. Quieren llegar a la meta o completar el recorrido que se les determina, pero no son capaces de medir sus fuerzas. Hay que explicarles, sin grandes palabras ni solemnidades, qué significa correr y que existe una técnica para que no se cansen tanto. Esta también es la edad ideal -continua Ferrer-, para que el niño salga en bicicleta al lado de sus padres y vaya sintiendo lo que es correr. Es una buena manera de que empiece a vivir la experiencia de lo que puede ser el día que salga ya a correr junto con papá o con mamá.
A partir de los 12 años: La evolución y desarrollo a esta edad es fulgurante. Tienen una facilidad impresionante para mejorar y conseguir retos personales. Apuntarse a una carrera sencilla como la de los 5 kilómetros, sin grandes expectativas pero con la idea de acabar es un magnífico objetivo en esta etapa de su crecimiento. Eso sí, advierte Ferrer, también puede llegar entonces el momento en que nuestro hijo no se sienta cómodo corriendo. Para el padre que es “runner”, es difícil asumirlo. En esos casos, hay que respetar siempre la voluntad de nuestros hijos. Es su vida. Pero si la criatura finalmente se decide por el atletismo, y concretamente por el “running”, los padres deben estar ahí para mostrarle su apoyo.
Sanatorio Modelo de Caseros. Te: 4716-3210.