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Superniñeras Fast Food

Las recetas para educar niños, los tips para la crianza, han alcanzado los medios de comunicación y las redes sociales bajo formas tan rudimentarias, que cualquier padre podría caer bajo sus proposiciones en un santiamén. Situadas como consejos, manuales para primerizos, guías...ofrecen información respecto de qué hacer con los chicos a la hora de comer, dormir, salir de vacaciones o recibir un nuevo miembro en la familia.
Escenas que en tiempos remotos solían tramitarse por sentido común, por estos días parecen necesitar el dictamen de alguien más, no por su conocimiento en estos temas, sino por disponer -en la mayoría de los casos evidentes en la red- de un espacio de exposición masiva.
La cuestión no está en plantearse interrogantes acerca del qué hacer, si no en estar atentos en cuanto a dónde buscar ayuda. Por el contrario, aquellas inquietudes que los papás experimentamos desde el momento de la concepción de nuestros hijos, podrían dar lugar a planteos muy interesantes, dudas posibilitadoras de acciones que gocen de mayores bienaventuranzas, si elegimos acertadamente a quién recurrir: pediatras, psicólogos; profesionales que puedan acompañarnos en esta tarea tan comprometida de educar a los más chicos con la seriedad y el cuidado que esto merece.
En países como México o Estados Unidos se han puesto de moda los “bebé tips”, las notas recordatorias de carácter, las supervisiones on line para dificultades con los hábitos, videos explicativos de puesta de límites: internet exhibe variadas “soluciones” para conflictos que se presentan en la crianza y la televisión propone una “superniñera Jo Frost”, capaz de resolver todo tipo de contratiempo; todo, con una ligereza y devaluación de posiciones que los adultos debemos asumir, que la paternidad queda subestimada, reducida a los pareceres de unos pocos que alcanzan los medios como para hacer públicas sus ocurrencias, así como una contraescritura del sentido común, la amorosidad, y la enorme responsabilidad que implica ser papá o mamá.
Una de las propuestas mediáticas consiste en “disciplinar con constancia”: además de la connotación de régimen, la privación y todo tipo de métodos de adoctrinamiento asociados al término “disciplina”, la referencia a la constancia puede ocasionar también graves confusiones... ¿Es por aquello duradero? ¿Por lo invariable del método? ¿Por conservar desde allí la magnitud de lo que puede desintegrarse en un segundo, como en la física?
“Custodia”, “represión”, “rendimiento”...son otros conceptos que aparecen en estos tratamientos que dan preceptos para el “gobierno” o “manejo” de situaciones que atemorizan a algunos adultos a cargo de niños. La pregunta es si se diluye nuestro temor atemorizando... ¿Qué hay del sentido común? ¿Puede una superniñera, dotada de cierta autoridad conferida por vaya a saber quién, irrumpir en la vida de un chico, para disciplinarlo y disciplinar a sus papás? ¿Puede adquirirse la capacidad de educar a los más chicos a través de recetas, como si se tratara de comidas rápidas que alivien el peso de pensar la cena?
Haciendo hincapié en que nada tendría de malo temer, dudar, plantearse el cómo hacerlo mejor, recurrir a un profesional y buscar asesoramiento allí donde se halle una mirada más acertada y menos asertiva, quizás pueda ofrecernos el acompañamiento que necesitamos para criar a nuestros hijos, además de comprender y asignar el valor que corresponde a semejante tarea.
Lic. María Cecilia Dubois. Psicóloga. M.N: 58523.
Consultas y asesoramiento al: 15-5622-7591.