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Insuficiencia Respiratoria en los Niños.

Un gran número de niños respiradores bucales día a día son detectados al ser evaluados en consultorio, colegios y jardines de infantes; mi objetivo hoy es tratar de explicar la insuficiencia respiratoria y las alteraciones que ella produce.
Cuando un niño no puede utilizar la vía respiratoria nasal, se va estableciendo un círculo vicioso de anormalidades a medida que el proceso se cronifica.
Si la entrada de aire se realiza por la boca, se altera la cantidad de aire que llega al pulmón, en menor volumen del necesario por un lado, y frío, seco e impuro por el otro, lo cual repercute sobre el estado general y desarrollo del sujeto, por lo tanto el paciente se fatiga mas rápidamente cuando, por ejemplo, debe emplear una respiración mayor que la usual en juegos y deportes.
En el crecimiento del esqueleto también se observan cambios, tales como deformaciones del paladar superior (paladar ojival), trastornos de la calcificación, y en la implantación y oclusión dentaria. Además, hay alteraciones de los músculos responsables del cierre y apertura del labio superior e inferior que no permiten que la boca normal en reposo pueda permanecer cerrada.
Suelen aparecer también trastornos digestivos y perturbaciones de la nutrición, puesto que al respirar por la boca, tritura deficientemente sus alimentos y deglute (traga) antes de tiempo. También influye sobre la capacidad intelectual, ya que es común encontrar apatía, falta de interés, dificultades de comprensión y muchas veces retardo escolar, todo esto, como consecuencia de una mala oxigenación de las estructuras corticales.
Si a lo dicho agregamos que las funciones de respiración, masticación y deglución son consideradas funciones que preparan los mecanismos del lenguaje articulado, podemos concluir diciendo que: "Enseñándole a un niño patrones correctos de respiración y deglución, éstos van a influenciar positivamente en la definición de formas de las arcadas dentarias, en la mímica expresiva y en la articulación correcta de todos los sonidos del habla".
Cuando los papás advierten que el niño durante la noche ronca o babea mojando la almohada, o los docentes ven que este niño utiliza la boca en lugar de la nariz para respirar, entonces se hace imprescindible la consulta con el otorrinolaringólogo o con el pediatra, ellos serán los responsables de observar y evaluar las necesidades de cada niño en particular, señalar el tratamiento adecuado y posteriormente derivarlos para su rehabilitación.

Susana Ottone. Fonoaudióloga