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Respiración Bucal

El hábito de respiración bucal en los niños, consiste en efectuar la inspiración y la espiración (entrada y salida del aire que respiramos) por la boca
El síndrome de respiración bucal, ya sea por obstrucción, por hábito o por anatomía, produce alteraciones en el aparato estomatognático que afectan al niño estética, psíquica, estructural y funcionalmente.
Respirar por la boca, puede deberse a diversas causas tales como: mal oclusión dentaria (mordidas abiertas), anomalías dentarias, obstrucciones en la vía aérea superior, o bien por mal hábito respiratorio.
Los niños que respiran por la boca por obstrucción, son aquellos que presentan desviación del tabique nasal, cornetes agrandados, inflamación crónica y congestión de
la mucosa faríngea, alergias e hipertrofia amigdalina. Mientras que los niños que lo hacen por costumbre, mantienen esta forma de respiración aunque no tengan obstáculo, es decir, por un mal hábito respiratorio. Como también por uso del chupete, chuparse el dedo o tomar mamadera durante mucho tiempo. Estas causas mencionadas son las más frecuentes. Por último, los niños que lo hacen por razones anatómicas, se debe por ejemplo a un labio superior corto que no permite un cierre bilabial completo, por lo cual la boca permanece abierta.
El ser humano nace condicionado para respirar por la nariz y alimentarse por la boca.
Pero, al romperse ese mecanismo fisiológico, se afecta el crecimiento y desarrollo a nivel facial y también general.
La respiración bucal se considera normal sólo cuando se realiza bajo esfuerzos físicos muy grandes, al cantar o en los deportes. Pero durante el reposo, el modo respiratorio debe ser nasal (el ingreso y egreso del aire debe efectuarse por la nariz).
Los efectos de la respiración bucal consisten en la introducción de aire frío, seco y cargado de polvo en la boca y la garganta. Se pierden las funciones de calentamiento, humedificación y filtrado del aire que entra por la nariz, con el consiguiente incremento de la irritación de la mucosa respiratoria, siendo pobre la cantidad de oxígeno que pasa a la sangre.
En la mayoría de estos niños se observa ligera anemia, pérdida de expansión normal de sus pulmones, déficit de peso y además disminución de la capacidad atencional, así como alteración de la audición, el olfato y el gusto. Se producen repetidas adenoiditis y faringitis agudas o crónicas. También esta asociado en estos pacientes la escoliosis y el pie plano. También hay efectos, a largo plazo de la respiración bucal en el macizo nasomaxilar. Desde que se abre la boca, la lengua desciende y pierde contacto con el maxilar, lo que influye en el crecimiento de éste, la tensión de los músculos varía produciendo una serie de alteraciones en la función muscular que incide en la postura de la mandíbula y de la cadena muscular postural del individuo.
Por todo ello, es importante realizar la consulta con la Fonoaudióloga para modificar el hábito de respiración bucal diurna o noctura.
Debemos siempre respirar por la nariz.
Lic. Micaela Méndez
Fonoaudióloga egresada de la U.B.A.Ex Docente de la Fac. de Medicina de la U.B.A.
Ex Jefa de res. Fonoaudiología del Hospital M. Rocca. Prof. de Música y canto Conservatorio S.M. Consultas: Consultorio de Caseros (4716-6320)