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A todo galope: ¡Llega la Pubertad!

Llega uno de los períodos más significativos en la vida de nuestros “Niños”, determinante en la constitución de un sujeto. Este proceso conlleva un pasaje de la niñez a la adolescencia, adultez, de la familia como grupo primario y proveedora de objetos de amor, satisfacción, e identificación al mundo exterior, a otras realidades donde se revestirán otros objetos de amor, interés, atracciones,  modelos, líderes; este pasaje implica la salida de lo endogámico familiar a lo exogámico, y al encuentro con el objeto de amor. Este camino emprendido es muy complejo tanto para los niños como para los padres debido a las grandes movilizaciones que despierta, los cambios psíquicos y físicos conmocionan a los niños y a sus padres y necesitan de todo nuestro acompañamiento, contención, y elaboración de que algo muy importante esta aconteciendo en “Toda la Familia”. Digo esto porque toda la familia está involucrada en los duelos a realizar y en los cambios a aceptar. La adolescencia es en si misma un proceso, comienza como un hecho biológico  que desencadena un proceso psíquico. Esto transcurre en los siguientes periodos:
1) Adolescencia temprana que contiene a la pre-pubertad (8-10 años). Pubertad (11-13 años) y la adolescencia propiamente dicha (13-15).
2) Adolescencia media (15-20 años)
3) Adolescencia tardía (20-25 años).
La pre pubertad implica el comienzo del crecimiento corporal y la puesta en marcha de las glándulas sexuales, todo el aparato genital se pone en funcionamiento para su gran transformación (todavía no existe la función reproductora). Esto trae aparejado grandes cambios en la conducta en los cuales nos vamos a detener. La escuela ocupa un lugar importante es uno de los escenarios principales para desplegar  lo que está aconteciendo (las diferentes manifestaciones en el comportamiento). Están  los  que se involucran en demasía con lo escolar logrando sublimar y desplazar (sus impulsos sexuales) hacia otros rumbos, y están aquellos otros niños que se tornan mas dispersos, distraídos, desinteresados por lo escolar, mostrándose más inquietos y ansiosos, donde su interés trasciende lo escolar  y hay ansias por descubrir y saber más allá de lo enunciado  por sus maestros y padres. Comienzan a trascender el ámbito de lo familiar, a esbozar las primeras separaciones concretas de mamá y papá, a individualizarse en sus elecciones, a lograr cierta autonomía en sus acciones y en algunas decisiones.
Con la llegada de la Pubertad comienzan a establecerse vínculos más intensos, las nuevas amistades son al estilo de “los tres mosqueteros” todos para uno, uno para todos, llegan los momentos de guardar los grandes secretos, de los amigos íntimos (con los cuales se hablan de temas íntimos e inconfesables), el sexo opuesto le inspira por momentos timidez, vergüenza y en otros enfrentamientos, descalificaciones, cargadas, burlas. Los grandes amigos son quienes acompañan durante toda la adolescencia  haciendo que ésta sea más fácil de transitar, compartiendo deseos, anhelos, ilusiones, frustraciones, desengaños. El pertenecer a un grupo de amigos le da otra consistencia a su ser, antes los únicos garantes eran sus papás, comienzan a circular otros personajes, otros objetos de amor por fuera de lo familiar.  Estas instancias son muy movilizantes, hay momentos de confusión, ambivalencia, inestabilidad emocional, cambios abruptos de ánimo, miedos, temores a renunciar a situaciones que hasta el momento le daban placer; tienen que realizar el duelo del cuerpo infantil, de las  demandas infantiles, de los padres de la infancia.
Los niños crecen  y los padres también lo hacen en su función, debemos elaborar el crecimiento de nuestros hijos y comenzar a construir un nuevo espacio de encuentro entre padres e hijos, una nueva modalidad de funcionar  y de relacionarse, buscar nuevas maneras de “estar con ellos”. Este es un nuevo periodo de adaptación y aceptación de los nuevos posicionamientos familiares, la tarea de ser padres se va modificando de acuerdo a los momentos evolutivos de los hijos. Este es un momento difícil para ambos, se los debe aceptar como sujetos diferentes con opiniones y juicios propios, debemos ser los facilitadores de este pasaje de niño a adolescente de esta realización como sujeto, de la construcción de su propia identidad. El niño debe abandonar la idealización  de sus padres, debe humanizarlos, verlos reales, correrse de la dependencia absoluta, lograr separarse simbólicamente de sus papás para abordar el mundo exterior.
Cada cultura propone ritos de iniciación  que representan la aceptación y la confirmación que el niño está creciendo, por ejemplo la jura o promesa a la bandera, la primera comunión, la confirmación, el vals de los 15 (entrega simbólica a otros hombres), el bar mitzvah. Este proceso debe ser gradual y paulatino, ni arrojarlos al vacío precipitadamente ni imposibilitarlos de este desprendimiento, los padres serán desafiados, criticados pero deben estar firmes en su contención, acompañamiento, amor, propiciando el diálogo y acotando el desborde. Habrá que estar atentos ya que los chicos no siempre pueden manejar solos  su desarrollo sus cambios, sus crecimientos. Debemos estar cerca y no dejarlos solos en esta transformación que están vivenciando. Continuemos construyendo familia.
Hasta pronto….Los saluda:
Lic. Mariana Miguez - M.N: 20577 - M.P: 82187. Asesoramiento y consultas al: 4758-7230.