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Pesadillas y Terrores Nocturnos
“Noches de muchos miedos”

Los miedos son parte de nuestro desarrollo humano y colaboran en el proceso de adquisición de nuestra autonomía, actúan como señales y nos anuncian que vamos tomando registro de los peligros de la vida, y de la diversidad de emociones que van surgiendo con cada etapa que se va transitando y dejando atrás (dejar de ser bebe, el único hijo, instancia de separación y corte, duelos). Nos anotician de nuestro crecimiento evolutivo, los primeros miedos que aparecen tienen que ver con los miedos a la separación y al desprendimiento de su mamá, temor ante personas y objetos extraños a lo familiar y alrededor de los 2 años en adelante son a la oscuridad, a dormirse solos, a las tormentas, a quedarse en otras casas o espacios nuevos, remitiéndolos a vivencias de separación y corte de lo familiar, aparecen los miedos a los animales, a determinadas personas como los médicos, payasos, personas disfrazadas.
Los miedos comienzan a ser más sofisticados entre los 4 y los 6 años, las historias fantásticas y los personajes de los cuentos toman un lugar privilegiado, momento donde la realidad y la fantasía están casi fusionadas, monstruos, ogros, brujas, princesas en peligro, fantasmas, muñecos malditos, todos estos personajes acechan a nuestros niños desde su imaginación y su mundo mágico produciéndoles  distintas sensaciones, temor, susto y mucho miedo; el escaso control que todavía tienen sobre su imaginación hacen que lo ficticio sea un terreno desconocido y temible. Es aquí donde aparece el tema que nos convoca: Las Pesadillas, terrores nocturnos, malos sueños, la noche se presenta como un mundo aparte, oscura,  inquietante, misteriosa, todo se transforma, la sombra de un perchero, un mueble, todo puede ser o un gran monstruo o un gigante que nos persigue o nos viene atacar, convirtiéndose esto en argumentos atemorizantes, materia prima para la formación de los malos sueños o sueños desagradables. En primera instancia tenemos que diferenciar las pesadillas de los terrores nocturnos, las pesadillas se producen cuando hay una gran cantidad de tensión psíquica que el niño no puede asimilar adecuadamente y esta se acumula, transformar ese cuantun de ansiedad en otra cosa se llama “Simbolizar”, y los niños simbolizan mediante el juego, las palabras, los cuentos, los dibujos, y si lo acontecido durante el día no pudo ser simbolizado, desplegado, elaborado, retorna desde el psiquismo durante la noche  en forma incontenible; todos los sentimientos que el chico reprime surgen en medio de la noche como si manasen de una fuente, si estas pesadillas se instalan en forma continua es importante analizar sus causas, pueden estar manifestando desordenes emocionales, alguna conflictiva mas profunda que encuentra su vía de expresión en las pasadillas. Si esto acontece de forma esporádica esta dentro de lo esperable para la edad y su crecimiento, funcionan como una manera de expresar y ligar un estado de tensión y ansiedad producido por hechos de la cotidianidad a la cual los pequeños están expuestos continuamente por ej.: cambio de escuela, mudanzas, pérdida de familiares, separación de los padres, exigencias escolares.
En la infancia “la hora de ir acostarse” implicaría la separación de los padres y muchas  veces ese es el inicio de los conflictos y de los trastornos del sueño. Las pesadillas irrumpen el dormir del niño provocando una sensación de desprotección, acompañada de síntomas físicos como sensación de ahogo y sudoración, murmurar palabras en voz alta, despertarse y llamar agritos a sus papás y por lo general recuerda lo que soñó y puede contarlo, a diferencia de los terrores nocturnos, los cuales no están asociados con el soñar. El niño durante este episodio tiene una intensa actividad motora, se sienta o se para bruscamente, mueve su cuerpo sin coordinación, camina o puede correr, interviene el aspecto verbal, grita y se expresa de manera incomprensible, la impresión de desorientación es completa, no responde a los estímulos de los papás y puede no reconocerlos, luego de unos minutos el niño vuelve a dormirse y al despertar no recuerda lo vivido en ese episodio (amnesia total) el terror nocturno es pura angustia, no puede simbolizar mediante el sueño lo que le pasa, por tal motivo hay que estar atentos si el niño padece estos episodios en forma recurrente, comunicárselo al pediatra y el evaluará la necesidad de realizar una entrevista  diagnóstica para ver que esta sucediendo y que nos quiere transmitir el niño con la repetición de estos episodios oníricos, que en muchos casos nos hablan de inseguridad, sentimientos de desamparo, vulnerabilidad.
Por eso los niños que sufren de pesadillas como de terrores nocturnos necesitan de la contención de los padres de su acompañamiento y ayuda que alivien el malestar y el sufrimiento que estos miedos producen en sus niños. Los papás deben acudir de inmediato al llamado de sus hijos (gritos - llantos) brindando seguridad, tranquilidad, mimos y palabras contenedoras es importante quedarse junto a ellos hasta que retomen la calma  y el sueño. Al día siguiente ayudarlos a recordar y poder diferenciar entre lo real y lo soñado para intentar resolver  lo que genero el conflicto. Las pesadillas los terrores son parte de lo que le puede pasar a cualquier niño, pero se pueden tomar algunos recaudos para aminorar su aparición: respetar la rutina de los horarios (aseo-cena-pijama) no exponerlos ni desplegar excesos de estímulos y actividades, tratar en lo posible de irse a dormir sin asuntos pendientes y no resueltos ya que estos generan tensión e inquietud en los niños y en los adultos, contarles o leerles cuentos a través de ellos  los chicos proyectan en los personajes  lo que les pasa, se identifican con sus miedos, sus frustraciones, sus enojos; acompañarlos cuando ven la tele o una película con contenido atemorizante o de terror ayudándolos a expresar lo que percibieron como una forma de prevenir. Habilitemos de esta manera un buen dormir. Felices sueños y buenas noches.
Hasta pronto!
Lic.Mariana Miguez. M.N 20.577 - M.P  82.187.
Asesoramiento y consultas al: 4758-7230