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Stress laboral: ¿Qué hacer?

El stress laboral es un fenómeno cada vez más generalizado, razón de un gran porcentaje de las ausencias y licencias en el mundo del trabajo. Si bien no es un concepto nuevo, algo del mundo en que vivimos potencia y agrava sus consecuencias.
La definición de stress nos habla de una reacción fisiológica del organismo que se prepara para defenderse de alguna situación percibida como amenazante o peligrosa. O sea que en realidad es un mecanismo natural y sano con el que el cuerpo se protege del mundo externo, ayuda a la supervivencia.
Entonces ¿por qué un mecanismo tan natural se transforma en una patología o en un síntoma? Y ¿por qué esa situación amenazante o peligrosa de la que hay que defenderse es el trabajo?
Cuando esta respuesta natural es excesiva se produce una sobrecarga de tensión que determina la aparición de síntomas o enfermedades que desequilibran el funcionamiento del cuerpo.
Las exigencias laborales que exceden las capacidades, las posibilidades y aptitudes de una persona son una causa clara de stress laboral. Frente a estas exigencias, la persona se siente incapaz de hacer frente a las demandas y le cuesta cada vez más realizar bien su trabajo. Y así  esta sensación de impotencia y agobio va tiñendo toda su vida extralaboral y le es imposible desconectarse en sus ratos libres.
Paradójicamente tanto el exceso como la falta de trabajo son causa de stress laboral. Sea por necesidad, por deseo o por ambas, la capacidad de trabajar es una de las necesidades básicas del ser humano en el mundo en el que vivimos. Además de la cuestión económica, ser productivo es un valor. No serlo nos excluye del sistema.
Hay también características de personalidad que a veces no cuadran con determinadas exigencias de trabajo y que agregan una presión extra. Personas tímidas o retraídas que son presionadas a hablar en público, etc.
Obviamente la posibilidad de despido o fin del contrato son factores estresantes en sí mismos, la incertidumbre y las dudas son amigas del stress. También el llamado “mobbing”, o acoso laboral, acompañado por los prejuicios en función de la religión, raza, edad, sexo son también de las causas más importantes de este fenómeno. Tiempo inadecuado para cumplir con las demandas de la actividad, falta de reglas y directivas claras, poca capacidad para tomar decisiones acompañado de muchas responsabilidades, compañeros o jefes que no cooperan, condiciones de trabajo desagradable o peligroso.
Si existen al menos dos de estos factores en la vida laboral cotidiana se puede decir que se está expuesto a sufrir los efectos del stress laboral.
Un factor a tener en cuenta es que en general son las personas que nos rodean las que perciben mejor los síntomas o cambios sufridos. La persona estresada está tan focalizada y concentrada en las presiones y en las preocupaciones que inundan su vida, que es probable que no tomen conciencia de los cambios de conducta e incluso los problemas de salud  tendrán otra lectura diferente. Por eso es importante tratar de tomar conciencia de estos problemas, escuchar a los que nos rodean, para poder comenzar a trabajar para remediarlo. Mejorar la comunicación, buscar los factores estresantes del trabajo, intentar descansar bien, sana alimentación, buscar actividades placenteras compatibles con lo laboral, y el autoconocimiento: saber qué hay de nosotros en este vínculo especial con el trabajo son opciones que pueden ayudar a que los síntomas cedan. Muchas veces es necesario recurrir a la ayuda profesional que logre analizar el por qué de este sujetamiento reiterado a factores que nos provocan displacer.
Lic. Carina M. Sívori. Psicoanalista. M.N. 20662 M.P. 91463
Consultas al: 4758-1740 / 15-6953-7703.