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Niños agresivos.
Como ayudarlos a elaborar
esta vía de expresión.

Comienzan los reclamos, las quejas, los pedidos de docentes, compañeros, de otros papas, los niños lo comienzan a excluir no quieren jugar con él, lo dejan de invitar a los cumpleaños, a otras casas, a realizar paseos, salidas, la razón es que estos niños presentan actitudes agresivas, pegan, muerden, empujan, insultan, molestan, irrumpen agresivamente sobre una actividad o juego, entrando en estados de enojo, furia y descontrol cuando no se realiza lo que ellos quieren, presentando signos de poca tolerancia e irritabilidad que en ocasiones son difíciles de revertir en el momento del estallido emocional.
Cuando la agresividad se convierte en un recurso permanente para relacionarse y/o vincularse con el otro, es el momento de replantearse que le esta aconteciendo a este niño y a su entorno familiar, que nos esta queriendo decir, mostrar, debemos comenzar a decodificar el mensaje implícito en su comportamiento, para poder ayudarlo, contenerlo y acompañarlo en la elaboración y superación de su malestar y padecimiento, ya que estas conductas son formaciones sustitutivas de otras que no pueden ser enunciadas todavía.
La agresión es una de las vías para poner en juego la bronca, el enojo, la tristeza, las frustraciones y angustias que una situación determinada esta ocasionando y que no puede ser tramitada simbólicamente y busca su vía de expresión en esta descarga agresiva hacia el otro o hacia el mismo.
Alojado el niño en esta posición obtiene un lugar para ser mirado, a pesar que el costo sea muy alto como ser un reto, una penitencia o un castigo, ha conseguido llamar la atención, inquietar al otro y denunciar que algo no esta funcionando bien, estas reacciones violentas pueden ser ocasionadas por diversas situaciones como ser, búsqueda de atención en cuanto a presencias parentales y calidad de vínculos, desavenencias y falta de acuerdos en normas y pautas familiares, falta de limites claros, o represión excesiva, un entorno familiar violento o agresivo que no habilita la palabra y el diálogo para resolver diversas situaciones, respondiendo con agresiones físicas y verbales a los hostilidades de los niños, otra causa pueden ser sentirse destituido o desplazado por la llegada de un hermano, o ante la separación de sus padres y la adecuación a un nuevo estilo familiar.
Todos tenemos episodios de enojos, estallidos de bronca, y es hasta comprensible que ciertas frustraciones generen indignación y violencia, pero debemos enseñarles a nuestros hijos como expresarlas y dominarlas adecuadamente sin dejar que se habitúen a descargarse descontroladamente, habilitando espacios donde puedan expresarse, admitir que están enojados, con quien, con que situación y mostrarles que uno puede desahogarse sin que nadie se sienta dañado. Lo que si debemos tener en cuenta es nuestro ejemplo ya que es el espejo donde ellos se miran y se identifican y es lo que modelará su modo de reaccionar ante la vida, las expresiones destructiva, insultos, portazos, puñetazos en los muebles, ponerse nervioso ante una contrariedad, faltar el respeto están lejos de ser una buena enseñanza para nuestros hijos debemos habilitar a traducir los sentimientos agresivos en palabras y no en obras, propiciando que circule el malestar y que no quede reprimido.
Algunas actitudes violentas en los niños encubren una personalidad insegura y temerosa propiciadas muchas veces por un ambiente inestable y amenazante, por eso es importante que toda la familia revise cuales son sus comportamientos y actitudes que están propiciando estas reacciones en sus integrantes, en estos casos es aconsejable el asesoramiento de un profesional de la salud para que los acompañe en la resolución de la problemática familiar.
Los saluda
Lic. Mariana E. Migues Psicóloga. M.N. 20 577 - M.P. 82 187