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Cuando los chicos preguntan
sobre la muerte…

Es uno de los temas difíciles para abordar con nuestros hijos, pero es importante propiciar un espacio para que ellos manifiesten sus preguntas, inquietudes y dudas sobre este tema tan enigmático y movilizante para cada uno de nosotros, ya que nos remite a nuestra propia historia de vida, y a nuestra finitud como seres humanos, el hombre sabe que morirá pero su propia muerte parece algo impensable, cargado de un gran cuantun de angustia.
A diferencia de los adultos los niños entre 2 y 5 años preguntan sobre la muerte sin el sentimiento de angustia que rodea este tema esto se debe a que en este período evolutivo los niños tienen un pensamiento mágico,
omnipotente, donde no esta bien delimitada la diferencia entre la realidad y la fantasía, la muerte puede ser vivida como algo transitorio, pasajero y que luego la persona regresará, en cambio los niños a partir de los 6 años ya tienen noción de la diferencia entre realidad y fantasía, entre causas y efectos y le otorgan a la muerte un carácter definitivo.
Es importante ser muy cuidadoso con las explicaciones que le damos a nuestros niños en relación a las preguntas que nos hacen: ¿Porqué morimos?, ¿ Porqué se mueren las personas?, ¿Los papás también se mueren?, etc, etc, las respuestas deben ser tranquilizadoras, contenedoras, claras y sencillas, ellos tomarán literalmente lo que digamos, ya que nuestra palabra tiene un valor supremo para ellos, ir preparándolos ayuda a los niños a enfrentar las diversas situaciones de pérdida que puedan acontecer en sus vidas y en las de los otros (ya sean de otros amigos, lo que escuchan en los medios de comunicación, etc.).
Cada familia recurrirá a una respuesta distinta según sus creencias religiosas, ideológicas, no hay un saber absoluto, ni respuestas únicas ante estas preguntas, lo importante es manejarse con la verdad y no mentir, ni negar la realidad, o echar un manto de silencio ante la pérdida de un ser querido, dar respuestas confusas, vagas, sólo contribuyen a intensificar el malestar y la angustia, apelar a frases como " se fue de viaje", "Dios se lo llevó, ya no va estar con nosotros", son perjudiciales para el niño ya que no lo estarían ayudando a elaborar el duelo, a transitar la pérdida y asumir la realidad de lo que le tocó vivir en ese momento, es importante hablar de la muerte como un proceso natural, aclarando que nadie es culpable de la muerte del otro, ni la persona fallecida, ni Dios, ni el niño mismo, ya que a veces se sienten responsables por haberse portado mal, o haberse enojado alguna vez con la persona perdida.
Se puede responder que una persona se puede morir cuando es muy pero muy viejita, o esta muy pero muy enferma (maximizar) para evitar temores, miedos en que cualquier persona mayor o que este enferma este en peligro de ser perdida, una respuesta espiritual religiosa puede ayudar a brindar serenidad y tranquilidad psíquica ante lo irreparable, es importante transmitirle al niño si la perdida fe muy significativa que siempre será cuidado, protegido por los adultos que estén a su cargo y por los demás integrantes de la familia, que los adultos manifiesten sus emociones de angustia, llanto, tristeza, decir que se extraña al ser querido facilitan que los niños puedan expresar sus sentimientos que le despiertan la perdida y elaborar el proceso de duelo.
Hablar de la persona fallecida, convocando los buenos momentos vividos, las anécdotas familiares, hablarles de corazón que ama y no olvida, de la presencia espiritual, del legado que nos a dejado y que lo inmortaliza en nuestro corazón, ser respetuoso de los tiempos que cada niño necesita para adaptarse a la nueva realidad, no sobrecargarlo de ocupaciones para evitar que este triste, o piense en lo que a acontecido.
Las posibles reacciones de los niños ante la pérdida de un ser querido pueden ser varias según su momento evolutivo, su personalidad, y el tipo de vínculo con la persona fallecida, pueden ir desde la negación, actuar como si no hubiera pasado nada, reaccionar con indiferencia, hablar como si la persona fallecida estaría viva, esperándola, presentando trastornos del comportamiento, conductas de excitación psicomotriz, impulsividad, agresión, crisis de llanto, miedos, temores, bronca, enojo con la persona que se fue, sentimiento de abandono, soledad, dificultades para poder concentrarse, trastornos del sueño y la alimentación, y en algunos casos un bloqueo emocional, es fundamental el acompañamiento, el sostén, la presencia familiar, y si la situación así lo requiera la ínter consultar con un especialista, a la vez es importante el acompañamiento escolar el cual es de gran ayuda.
Los saluda
Lic Mariana .E. Miguez - Psicóloga M.N 20.577 - MP 82.187
Asesoramiento y consultas al 4758-7230