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Escuela y Socialización

El proceso de socialización es aquel por el cual todos los sujetos interiorizan las características socioculturales del medio en el que viven. El niño nace absolutamente indefenso y depende de un otro para sobrevivir. A diferencia de la mayoría de las especies animales donde las crías nacen mayormente adultas o con las capacidades innatas necesarias para alimentarse por sí mismos, desplazarse y defenderse. Las crías humanas necesitan de un otro para alimentarse durante años y comienzan a desplazarse solos recién a partir del año de edad. Estas características le dan una importancia fundante al proceso de socialización. El niño todo lo aprende gracias a la influencia de aquel que cumpla con el rol de madre o padre. A este modo de relación del niño con el ambiente familiar se lo llama socialización primaria. Este proceso intenta que el niño aprenda las costumbres, roles, hábitos, etc que necesita para adaptarse a la sociedad en la que vive. Desde: ¿a qué hora se come?, ¿qué es una tía?, ¿qué está bien o qué está mal?,  ¿cómo se debe saludar?, ¿por qué hay cosas que se deben esperar?, todas son pautas que se deben aprender y que tienen las particularidades propias de cada familia. Modos de vincularse, religión, valores, costumbres, formas de hablar... Por eso cuando el niño crece y empieza a compartir tiempo y espacio con otros niños, es todo un descubrimiento. La realidad al cual estaba acostumbrado, adaptado y que le daba seguridad, se le muestra diferente, se da cuenta que en la casa del amigo se come a otra hora, lo dejan mirar la televisión más tiempo, las meriendas son distintas a las que acostumbran en su casa. 
Todo esto hace que el niño amplíe de a poco su forma de ver al mundo, proceso que se continúa en la escuela primaria donde aparece la llamada socialización secundaria. En ésta el niño debe aprender otro tipo de pautas. La institución educativa le exige que se adapte a nuevos horarios, nuevos tipos de vínculos, nuevas maneras de aprender, nuevas jerarquías. Pasa de tener un rol de hijo, hermano, nieto, etc. a ser estudiante, a aprender todo aquello que se supone va a necesitar para adaptarse y ser exitoso en la cultura y sociedad en la que vive.
Y aquí aparece una problemática con la que se encuentra la escuela de hoy. Los cambios culturales y sociales de las últimas décadas hicieron que los niños que llegan hoy a la escuela sean muy distintos a aquellos que recibía la modernidad. Las familias han cambiado, los modos de comunicación, la tecnología también. El rol de la familia en esta socialización primaria de la que hablábamos ha cambiado. La familia tradicional se ha desintegrado, generalmente ambos padres trabajan, muchos niños asisten a jornada completa en el colegio. Sea éste el caso o no, el resultado es que muchas pautas que antes enseñaba la familia, pasan a ser responsabilidad de la escuela. Hábitos de higiene, de respeto, de orden, son aprendidos en la escuela. La docencia fue suplantada o por lo menos complementada por la contención y la asistencia.
Difícil tarea la de los docentes que deben cumplir esa tarea con la heterogeneidad de situaciones que se le aparecen en el aula. Y aquí la pregunta que se podría hacer es ¿qué se le pide a la escuela hoy? ¿qué espera la sociedad de la escuela en nuestros tiempos?. Quizás mucho más de lo que puede dar.
La escuela sola no puede con la demanda de toda la sociedad, porque la escuela como Institución necesita la ayuda de la comunidad, de la participación y el compromiso de todos. 
Así como decimos que la escuela todo no puede, por suerte todavía puede hacer mucho, y en nuestro país, con todas sus falencias y contradicciones todavía para la sociedad es mejor ir a la escuela que no ir. Y aunque no nos dé todas las respuestas, por lo menos nos sigue haciendo preguntas...
Lic. Carina M. Sívori. Psicoanalista. M.N. 20662 / M.P. 91463. Consultas al: 4758-1740 / 15-6953-7703