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Problemas de Conducta Infantil

La desobediencia, los caprichos, el negativismo constituyen parte de los trastornos de conducta más habituales durante la infancia. Estos problemas pueden resultar muy perturbadores para los padres dado que suelen suponer un desafío a su autoridad y control, llegándose a establecer un vínculo relacional coercitivo con los hijos. Estos problemas, lamentablemente, parecen ir al alza, incrementándose su magnitud, frecuencia y lo que es más significativo: la edad de inicio cada vez es más temprana. El conocido Síndrome del Emperador describe aquellos niños que se constituyen como verdaderos tiranos en su relación con los padres: son exigentes, intolerantes y pueden llegar hasta la agresión si se les contraría en sus demandas. Son niños que no admiten el no. Algunas explicaciones alegan al hecho de que son incapaces de sentir las emociones, otros a factores genéticos, por último hay quien alega la educación recibida. La explicación más sensata es que cada uno de estos factores es sólo parte del problema y que todos ellos en interacción con más o menos peso específico, según el caso, están determinando la conducta actual.
En este artículo incursionaremos en el abordaje terapéutico de algunos problemas de conducta que pueden iniciarse en la Infancia durante el ciclo evolutivo "normal". Para trastornos de la conducta específicos (..) pueden obtener más información en FB Lic. Valeria Bonaventura.
Las conductas infantiles inadecuadas pueden ser “esperables” en determinadas etapas del ciclo vital. Sin embargo, cuando la magnitud, frecuencia o perseverancia en el tiempo de las mismas son excesivas, pueden necesitar la intervención de un profesional de la salud mental para corregirlas a tiempo.
Los tratamientos basados en la psicoterapia cognitiva-conductual (CBT por sus siglas en inglés) se consideran tratamientos eficaces y de tiempo limitado para los problemas de conducta descriptos. Niños que presentan una escasa empatía o reciprocidad emocional hacia otras personas pueden ser entrenados en técnicas de autocontrol, en habilidades sociales y mejorar su repertorio violento y la adhesión a las reglas de comportamiento. Asimismo es importante estrucutrar nuestros hogares de modo tal que propicien el buen comportamiento y desalienten la aparición de comportamientos disruptivos. Las familias deben contar con claras expectativas de comportamiento, con modos de reforzar el cumplimiento de las mismas y con consecuencias negativas frente a la no adhesión de las reglas familiares.
Al mismo tiempo es fundamental contar con un espacio de contención a padres y familias, basado en la enseñanza de estrategias de paternidad positiva para prevenir problemas conductuales, emocionales y de desarrollo en niños por medio del aumento del conocimiento, de las habilidades y de la confianza propia de los padres.
Lic Valeria Bonaventura. Psicóloga. Master en EEUU en Terapia Cognitivo Conductual (CBT). Consultas y asesoramiento al: 15-4039-8191