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INTEGRACIÓN ESCOLAR, un desafìo

Hoy se utilizan diferentes términos para describir la incorporación de un niño con NEE (necesidades educativas especiales), a la escuela común. Salvando las diferencias de acuerdo a desde que marco teórico se nombre, hablaré de la integración o inclusión del niño con capacidades diferentes, considerando las particularidades esenciales de éste proceso.
Para realizar un proyecto de integración escolar, en primera instancia, debemos comenzar por la evaluación del niño. Tener en cuenta sus potencialidades y dificultades para hacer frente a una nueva propuesta educativa. De ahí en más se buscarán la o las escuelas que se consideren más apropiadas para “éste niño en particular”. Recordemos la frase: “No todo niño es para toda escuela, ni toda escuela es para todo niño”.
Es importantísimo que la escuela común y todos los actores dentro de ella, apuesten a la integración. Que toda la comunidad educativa esté abierta y predispuesta para aceptar la diversidad. Ya que más allá de que la legalidad sustente las propuestas de integración, lo que al niño le sirve es la verdadera apertura institucional.
La inclusión del niño, debe considerar tanto el aspecto social como el pedagógico. El niño debe poder tener intercambios significativos con su entorno. Comunicarse con sus pares y docentes, jugar, compartir, etc. Debe sentirse alojado y perteneciente a ese grupo. Pero no debemos olvidar que la escuela tiene como función principal la de transmitir conocimientos. Es un ámbito de aprendizaje, en el cual el niño debe ir apropiándose de los contenidos o saberes, que de acuerdo a la cultura en la que está inserto se consideran más relevantes. De acuerdo a esto, se adapta la currícula según las necesidades educativas del niño, pero no se puede realizar una currícula paralela o sólo pensar en una integración social. Pensemos que el niño debe estar en un contexto en el que él pueda aprender.
En general, cuando la propuesta educativa no se ajusta a las necesidades del niño, es él, el primero en manifestarlo, ya que si no hay puntos de contacto entre lo que el niño “puede” y la propuesta que se le brinda, se comienzan a observar, en general, particularidades en su accionar cotidiano. Pensemos que  nadie se sentiría a gusto en un grupo donde la propuesta educativa esté muy lejos de lo que uno puede entender y comprender. Y aunque se quiera priorizar el área social, el niño es “uno”, y obviamente cuando hay un gran desfasaje en el área pedagógica, esto repercute en lo emocional y social.
Respecto a las adaptaciones que se realizan al curriculum común, en general se tienen en cuenta dos aspectos: Adaptaciones de acceso o de contenido. Hablamos de adaptaciones de acceso, cuando hay que modificar medios, estrategias o herramientas para que el niño pueda trabajar sobre los mismos contenidos que sus pares. Las adaptaciones de contenido se refieren, como su nombre lo indica, a las modificaciones o sustituciones del contenido curricular.
Finalizando ya con éste escrito, quisiera aclarar que en éstas líneas sólo pretendo un primer acercamiento de los papás al significado “real” de un proyecto de integración escolar. En éste proceso intervienen diferentes actores: niño, familia, equipo integrador y profesionales particulares, por lo que es muy importante que se trabaje en equipo y en forma coordinada, sin perder nunca de vista al NIÑO, sus necesidades, deseos e intereses. ÈL es quien nos ira marcando el camino o la propuesta que es mas adecuada para él, en cada etapa de su desarrollo. Estén siempre atentos para poder “mirar” en sus ojos que es lo que él está viendo, que es lo que él está sintiendo.
Lic. María Fernanda Cabrera. Psicopedagoga.
Coordinadora del Centro A-Ser. Consultas y Asesoramiento
al: 4758-6231 / 15-6 977-7150