Inglés: Todos podemos
hablar con fluidez

No sólo los niños aprenden a hablar inglés con naturalidad. Los adultos también pueden, sólo hay que dejar de lado los prejuicios y las falsas creencias.
Muchas veces cuando decidimos encarar una nueva actividad que implica un cierto aprendizaje, la conocida frase “y bueno, lo que no se aprende de chico, de grande es más difícil”, nos viene como anillo al dedo para justificar cualquier falla o inconveniente con el que podamos toparnos. El famoso dicho sirve para justificarnos en cualquier situación que requiera “aprender” y así, nos perdemos de disfrutar de ese maravilloso proceso del despertar de los sentidos, de explorar posibilidades, de darnos cuenta que si se puede, aunque seamos “grandes”.
La experiencia y las prácticas metodológicas, nos han demostrado que todos, grandes y chicos, pueden aprender a hablar inglés con fluidez, si se dan las condiciones adecuadas.
Si bien es cierto que a partir de los primeros años, los niños cuentan con un gran potencial para el aprendizaje de un idioma, un adulto que pueda despojarse de ciertas inhibiciones, esté dispuesto a “descubrir nuevos horizontes” y deje de lado la famosa creencia de “ya soy grande”, también puede maravillarse con los mismos resultados.
Es cierto, que a la hora de aprender inglés, las capacidades de los chicos nos siguen sorprendiendo, deberíamos nosotros también conservar alguna de esas facultades que ellos manejan maravillosamente, tales como la espontaneidad, la falta de prejuicios y esteriotipos. En fin, los chicos son abiertos al mundo para recibir, y cuando reciben, intercambian, dan, ofrecen, aprenden. Se meten en cada situación que se les presenta, sin prejuicios, no buscan “la regla que les calce justo” para sentirse seguros, y por eso…aprenden.
Porque hablar inglés no significa recitar de memoria el pasado de los verbos irregulares, es por el contrario, decir la frase adecuada, en el momento adecuado, y en la situación que haga falta.
Cabe preguntarse por qué los adultos necesitamos sujetarnos a tantas reglas y estructuras, tal vez debamos ir más allá, hacia otras cuestiones del orden de la psicología. Lo cierto es que dejando falsas creencias y pudores de lado, “los grandes” también pueden aprender inglés y hablarlo fluidamente. La cuestión es decidirse a vencer ciertas trabas y ampliar horizontes.