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El huevo Y la gallina

Cuando en la crianza de los hijos surge cierto malestar a raíz de obstáculos para afrontar situaciones problemáticas de la vida cotidiana tales como: berrinches, celos, rivalidad entre hermanos, agresiones, trastornos del sueño, enuresis nocturna (mojar la cama), etc., es conveniente solicitar orientación profesional a efectos de prevenir lo que daremos en llamar “un lazo viciado”.
A lo largo del crecimiento, el despliegue singular de un hijo, con su comportamiento, sus demandas, sus decisiones o sus preguntas (muchas veces complicadas), despierta en sus padres cierto asombro, admiración, adoración y, en ocasiones, aunque de manera muy inconsciente e involuntaria, rechazo. Cualquier versión extrema de estas reacciones, amerita la pregunta: ¿Quién reacciona ante qué? ¿Qué fue primero, el Huevo o la Gallina? Bien, podemos afirmar que en todos los casos, serán el Huevo Y la Gallina.
Cuando se ha instalado una situación de malestar en la vida cotidiana de la familia a partir de las manifestaciones de un niño, es preciso evaluar si el niño es el que requiere tratamiento psicológico, o si la manifestación de que se trata, está articulada directamente con la posición de sus padres. Tanto en un caso como en el otro, entendemos que todos, de algún modo, son responsables. . . .
Consideramos oportuno que los papás puedan hacerse algunas preguntas respecto de la situación emergente para NO minimizar el malestar que -en principio- aparece asociado al niño, de tal manera que no se argumente “falta de madurez” apostando a que el tiempo revertirá el malestar de que se trate. Asimismo, consideramos que es conveniente NO dramatizar pensando que “este chico necesita ayuda”….
Pero ahora bien, si efectivamente se trata de ayuda, es posible que sea para todo el grupo familiar y que sean los padres quienes -con ayuda profesional- pueden instrumentarla. La posibilidad de deshacer un lazo viciado queda del lado de los adultos e implica interpretar al niño, agudizando la escucha. Es dable aclarar que un lazo resulta “viciado” cuando cada parte -en una sordera atroz- intenta sobreponerse a la otra sin hacerle lugar.
Lic. Débora Wodzak - M.P: 81.708 - MN: 30.647.
Psicóloga Responsable del Programa de Orientación a Padres: “La Gallina Ciega” y de Assistere: Red de Psicología Clínica. Consultas al: 155.049.3830 // 4624.3601