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La hora de la Colonia.

Luego de un año lectivo los chicos llegan muy cansados al verano. Meses de despertador, exigencias escolares, pruebas y horarios para cumplir: inglés, guitarra, natación, computación, fútbol ... y por fin, para ellos, llega el tan ansiado verano. Pero en muchos casos comienza aquí el problema para los papas que deben seguir trabajando y necesitan encontrar una colonia para sus hijos.
Tres aspectos fundamentales hay que tener en cuenta a la hora de realizar la elección:
Recursos Humanos: es muy importante que una colonia cuente con un equipo directivo, compuesto por profesores de educación física; un guardavidas con su correspondiente libreta y reválida anual; un médico pediatra que lleve el control sanitario periódicamente; un servicio de emergencias médicas; personal a cargo de los chicos idóneos (maestros, prof. de educ. física, recreológos).
Recursos Pedagógicos: Las colonias pueden tener distintas características: deportivas, recreativas, orientadas a la natación, etc. Los grupos deben estar separados por edades teniendo en cuenta los estadios evolutivos, con los más chiquitos se recomienda hacer una adaptación como se realiza en el jardín. Lo ideal es que los grupos no superen los 20 chicos, para que el profesor pueda tener un trato personalizado.
Recursos edilicios: es primordial que la colonia posea habilitación municipal; que el predio sea seguro en todo su perímetro; que cuente como mínimo con dos piletas, (una para los más grandes y otra para los más chicos); que posea salones amplios para los días de lluvia; mucho espacio verde y la mejor onda para que sus hijos recuerden con mucho agrado su paso por la colonia de verano.
Hay papas que no tienen la necesidad de mandar a sus hijos a una colonia porque uno de los dos está en casa, pero también les preocupa como llenar tanto tiempo libre en la vida de los chicos. Una opción es organizarse con otros papás que tengan hijos de la misma edad y turnarse algunos días a la semana para organizar alguna actividad con los chicos: una día de pileta, un pic-nic, juegos de mesa en una tarde lluviosa, armar carpas en el fondo de casa y organizar un campamento con algunos amigos, etc.
Planifiquemos juntos unas vacaciones realmente deseadas, tanto para los papás como para los chicos.