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Hipoacusia o sordera infantil

La audición es la vía habitual para la adquisición del lenguaje. La principal herramienta que los niños usan para aprender el lenguaje y captar lo que no es inmediatamente evidente, es la audición.  Desempeña además un rol importante en el pensamiento y el conocimiento.
El lenguaje hablado es el medio de comunicación fundamental entre las personas. La disminución de la percepción auditiva (hipoacusia) es un impedimento cuyos efectos transcienden la imposibilidad de hablar.
Existen diversos grados de hipoacusia. En la hipoacusia leve sólo surge dificultad en oír la voz baja y en un ambiente ruidoso. En las moderadas aparecen dificultades con la voz media y además existen problemas en la adquisición del lenguaje y en la producción de sonidos. En las severas sólo se oye cuando se grita o se usa amplificación. No se desarrolla lenguaje sin ayuda.
En las profundas la comprensión es prácticamente nula, incluso con amplificación. No se produce un desarrollo espontáneo del lenguaje.
Se sabe que existen tres tipos de hipoacusia: hipoacusia de transmisión o conducción, hipoacusia perceptiva o neurosensorial e hipoacusia mixta.
En relación al momento de producirse la pérdida auditiva, las hipoacusias se clasifican en pre-linguales (la lesión se produce de 0 a los 2 años, es decir antes de la adquisición del lenguaje) peri-linguales (de 2 a 5 años durante la etapa de adquisición del lenguaje) y pos-linguales (cuando la pérdida auditiva es posterior a la estructuración del lenguaje).
Naturalmente, cuanto más precoz sea la pérdida auditiva, más grave serán las consecuencias.
Sabemos que el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno previenen consecuencias importantes de la hipoacusia infantil: crecer sin lenguaje. 
Datos para tener en cuenta al observar a su hijo/a, en relación a su edad y a lo esperable:
0-4
 meses Se asusta con los ruidos y se tranquiliza con la voz de la mamá; cesa momentáneamente su actividad cuando oye ruidos, voces o sonidos.
5-6 meses: Localiza los ruidos en el plano horizontal y empieza a imitar sonidos del lenguaje, balbuceo.
7-12 meses: Localiza ruidos en cualquier plano. Responde a su nombre (aún en voz baja).
13-15  meses: Señala un ruido inesperado o a personas u objetos familiares
16-18 meses: Debe seguir indicaciones sencillas sin ayudas gestuales ni de otro tipo; se le puede enseñar a dirigirse a un juguete interesante situado en la línea media al oír una señal.
19-24 meses: Señala las partes del cuerpo.
Preguntas a los padres a diferentes edades:
* Si es bebe: ¿El niño se despierta o se sobresalta ante los ruidos fuertes como portazos, timbres, sirenas, aviones?  ¿Intenta localizar ruidos que le llamen la atención?  ¿Balbucea, emite sonidos?
* Si tiene entre 12-18 meses: ¿Responde a preguntas sencillas sin gestos? ¿Responde de alguna manera al timbre o al teléfono?  ¿Emite sonidos articulados o melódicos, o alguna palabra?
* Si tiene 2 años: ¿Responde a preguntas sencillas, sin gestos y sin mirar a los labios?  ¿Dice palabras sencillas habituales?  ¿Construye frases de 2 palabras? Ej: gata- Pablo (“La gata de Pablo”)
Indicadores de alerta:
Grita excesivamente al hablar.
Sube muy alto el volumen del televisor.
Tiene problemas de relación o de integración en la escuela.
Contesta frecuentemente con un ¿qué?
Es introvertido, distraído o agresivo.
La hipoacusia, incluso la sordera profunda, es una entidad tratable.
Los resultados del tratamiento en términos de incorporación a la sociedad por parte de los niños afectados dependen en buena medida de lo precoz que sea el diagnóstico. Consulte a un fonoaudiólogo.
Lic. Micaela Méndez.
Fonoaudióloga egresada de la U.B.A - Ex Docente de la Fac. Medicina de la UBA - Ex Jefa de Res. Fonoaudiología del Hospital Rocca - Prof. de Canto Conservatorio S. M.
Consultas al: 4716-6320