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Hermano a la vista!!!

Momento de gran conmoción si los hay, la llegada de un nuevo integrante a la familia llamado "hermano" se hace sentir aún antes de escuchar sus primeros llantitos en la casa, y a pesar de haber tomado todos los recaudos para que el primogénito no se sienta destituido afloran en el un potpurrí de sentimientos encontrados donde el invitado principal son los celos. De aquí en adelante son muchas las cosas que pueden acontecer, el trabajo de los papás será grande, y de un gran compromiso para con su hijo mayor para poder acompañarlo en este proceso de elaboración y superación de esta instancia crítica pero a la vez enriquecedora para su vida.
Compartir el cariño de mamá y papá, no le hace mucha gracia, hasta ese momento era el centro de las miradas, atenciones y mimos, será necesario proveerse de tiempos, tiempos sin prisa, tiempos para descubrirse, para conocerse, para encontrarse, para adaptarse y acomodarse la familia toda a la nueva situación reinante en el hogar.
Es saludable que vayan apareciendo diversas manifestaciones en torno a los sentimientos que van movilizando a los niños, y que no lo silencien, ni acallen, encontrando en el adulto un terreno fértil para poder explayarse, sin ser reprimidos y sin que los padres se asusten de los sentimientos que emergen, desde ya tomando todos los recaudos para que el niño no dañe al recién nacido. Cada niño según su momento evolutivo y su personalidad lo manifestará de diferente manera, con berrinches, llantos, regresiones, como volverse a hacer pis en la cama, querer usar el chupete, probar la teta de la mamá o hablar de una forma mas aniñada, algunos manifiestan su agresividad abiertamente dando cuenta de su enojo, bronca y de su no querer al hermanito, otros pasan a la acción agrediendo físicamente al bebé, momento para poder hablar con ellos y explicarles de la fragilidad de su hermanito y de los cuidados que necesita , convocándolo a situaciones también vividas por él y con él, donde fue cuidado y mimado de la misma manera, apelando a anécdotas familiares, fotos, videos y a todo tipo de recuerdos que lo ubiquen en esa misma situación.
Otros niños recurrirán a otras herramientas como el juego, dibujos y la palabra misma para manifestar sus celos, tristezas, inquietudes y malestar, no olvidemos que esta nueva situación es todo un cimbronazo a su subjetividad y a su autoestima y una herida narcisista para el niño, pero esto lejos de ser negativo, lo fortalecerá y lo ayudará a que sea una persona capaz de compartir, tolerar frustraciones, respetar límites, construir su capacidad de espera, enriqueciéndolo y preparándolo para afrontar diferentes situaciones de la vida.
No sólo es difícil y doloroso el tránsito por estas situaciones para el niño, si no también para los papás que ante estas manifestaciones de sufrimiento de los hijos surgen sentimientos de culpa y mucha angustia, se tendrá que reestructurar espacios afectivos dentro de cada uno de los padres lo cual permitirá que el primer y el segundo hijo encuentren cual es su lugar respetando su individualidad, sus deseos, descifrando sus miedos.
Ayudar a crear el vínculo entre los hermanos es una función de los papás, facilitando estos nuevos lazos que se enriquecerán día a día.
Los niños necesitan ir marcando su territorio y saber que no van a perder su lugar y el amor de sus padres por la llegada de un hermanito, al comienzo el estar, la presencia física, funcionan como garantía de su ser, los papás deben asegurarles que algunas cosas van a cambiar, pero que algo seguirá igual el amor incondicional para cada uno de ellos, es fundamental demostrarles nuestro afecto y la alegría que nos produce estar junto a él, valorarlo en sus acciones convocarlo para que nos ayude con su hermano y elogiarlo cuando esto suceda, escucharlo cuando necesite contarnos algo y explicarle los motivos por el cual nos demoramos en atender sus pedidos, por ejemplo "ahora tengo que cambiarle los pañales porque está sucio y molesto, cuando termine y se duerma vamos a jugar juntos un largo rato", mostrarles las ventajas de ser el más grande en cuanto en sus habilidades, desenvolvimiento, creatividad, pero no olvidar los adultos que ser el hijo mayor no implica dejar de ser niño, por eso hay que armarse de mucha paciencia y tolerancia y seguramente se transitará esta etapa exitosamente, de nuestro posicionamiento dependerá la favorable evolución.
PD: acuérdense de agendar las frases inéditas de sus hijos al recién llegado para luego recordarlas y reírse juntos.
Lic. Mariana G. Miguez - Psicóloga. MN: 20.577 - MP: 82.187.
Asesoramiento y consultas al: 4-758-7230