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Enuresis – Encopresis: Ahí donde
el cuerpo habla.

Uno de los síntomas más comunes en la infancia y en la pubertad es: Hacerse pis encima, mojar la cama. Este trastorno recibe el nombre de Enuresis la cual puede ser diurna o nocturna, primaria o secundaria, puede acontecer que el niño no haya controlado totalmente sus esfínteres o que si lo haya realizado y luego aparezca está manifestación sintomática. Llamamos control de esfínteres a la adquisición de la capacidad para controlar el pis y la caca; es de suma importancia en este período del desarrollo todo el acompañamiento afectivo por parte de los papás, armarse de paciencia, tranquilidad, no acelerar los procesos internos de los niños,   considerando que para ellos es una instancia muy significativa.
El niño en esta etapa está simbolizando el primer regalo, donación (que sale de su propio cuerpo) que realiza a sus padres,  lo cual viene acompañado de cierta manipulación en cuanto a “Te lo doy” o “No te lo doy” en relación a las exigencias y expectativas de los papás. No olvidemos que a los 2 años está empezando a afirmarse como personita y parece disfrutar oponiéndose a lo indicado por los mayores con un constante No quiero, al mismo tiempo el pequeño se da cuenta de que es capaz  de retener y expulsar a su voluntad y que lo puede realizar con total independencia de los padres, anoticiándose que esto le ocasiona una sensación productora de placer.
El aprendizaje del control de esfínteres se adquiere entre los 2 y los 3 años, sólo después de que el control ha sido alcanzado y llevado a cabo durante un periodo más o menos prolongado es posible  hablar de trastorno si el niño vuelve hacerse pis o caca, ya que en la etapa previa habrá avances y retrocesos en las adquisiciones. Hay 2 ejes que se deben  tener en cuenta para considerar si un niño tiene un verdadero problema: Cuanto afecta al niño en su vida cotidiana y el tiempo que dura esa manifestación.
Las causas de la dificultad en el control de esfínteres pueden ser múltiples, pero una vez descartadas las causas orgánicas, lesión,  malformación,  podemos pensar en un origen psicológico y tratar de comprender que quiere decir el chico con esta manifestación. 
Podríamos inferir que en el origen de la Enuresis como en la Encopresis (que es la pérdida del control en la emisión de materia fecal) hay  un componente de angustia muy importante que no logra resolverse. Esa angustia estaría ligada por un lado a cuestiones no resueltas en la relación vincular con los padres (llámese sobreprotección, falta de límites, exigencias parentales, malos tratos, etc.) y por otro lado con el lugar que esos niños tiene para sus padres “es la luz de mis ojos” “es todo para mi” lo cual termina enfermando y angustiando al niño.
El síntoma se presenta como una formación sustitutiva taponando la angustia, donde todos se ocupan del “pis” “manchas de caca” distrayendo el foco de atención, el cuerpo se presenta como el lugar donde se manifiesta el sufrimiento, es aquel que se muestra, un lugar de exhibición y escritura donde hay que decodificar el mensaje puesto en juego en este síntoma.
Llegar a los motivos que desencadenan un síntoma requiere del trabajo entre el niño y su familia,  pueden ser distintas en cada caso según su historia personal, lo importante es saber que quiere decirnos el pequeño con aquello que no expresaron palabras.
Causas posibles: Nacimiento de un hermano, sentirse destituido, pérdida de un ser querido, separación, cambios de escuelas, comienzos de clases,  son todos aquellos cambios que no se han podido procesar, tramitar psíquicamente, elaborar, aquello para lo que todavía no tienen palabras.
La Enuresis suele presentarse con mayor frecuencia en los chicos más retraídos, con sentimientos de autodesvalorización, dependientes, con temores generalizados, con necesidad de afirmarse, de ser reconocidos por el Otro. En  algunos casos puede representar un reclamo de cuidados maternos, o una protesta ante una sensación de abandono aún cuando esta no sea real, otro motivo suele ser la baja tolerancia del niño a situaciones que le provoquen frustración o que no sabe manejar, puede ser una manifestación de desborde  de falta de límites a los impulsos y que se representa a través del hacerse pis como si fuera una actitud contestataria, es una manera de decirle a los papás “No tenés control sobre esto”. El despertar del interés sexual y las actividades masturbatorias pueden desencadenar la enuresis.
La Encopresis suele presentarse especialmente en los chicos con gran ansiedad, con baja tolerancia a la frustración, recurriendo a la agresividad como medio de manifestación (suele aparecer como síntoma en los Trastornos de conducta negativistas y afectivos) la relación vincular con la mamá se encuentra por lo general en conflicto, son chicos dependientes de su mamá  y estás se presentan como ansiosas, exigentes y sobreprotectoras, los padres generalmente se encuentran distantes y en algunos casos su función en declinación. El síntoma aparece como un llamado de atención al padre para que intervenga en la relación Madre-hijo, el niño demanda, reclama una imagen paterna sólida, tranquilizadora, ordenadora.
Lo fundamental para los chicos que sufren este tipo de desórdenes es la contención  afectiva de los padres, comprometernos con ellos, confiar en él, ayudarlo a que tenga “confianza en si mismo”,  promover su autonomía generar situaciones que lo hagan sentir valorado y no humillado. Esta es una situación que afecta al niño y su familia por lo tanto el abordaje debe ser familiar y ser contenidos en un encuadre terapéutico. La superación del síntoma tiene que ver con propiciar un nuevo ordenamiento familiar, un cambio de posición subjetiva en el niño donde el cuerpo realice su corrimiento y el niño Tome La Palabra.
Los saluda afectuosamente.
Lic. Mariana Miguez – Psicóloga.
M.N: 20.577 - M.P: 82.187.
Consultas y asesoramientos: 4758-7230 / 15-4430-1564.
Coordinadora del Centro A-Ser