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Familias Ensambladas

Hola ¿Como están?  Nos volvemos a encontrar para compartir nuevos aprendizajes, para pensar juntos la cotidianidad de nuestras vidas, el crecimiento de nuestros hijos, su evolución, los diferentes movimientos, el atravesamiento de situaciones conflictivas, su procesamiento y elaboración, tanto en los niños como en los adultos. El tema que hoy les propongo es un desafío para padres e hijos, es la constitución de un nuevo estilo de familia, lo cual lleva nuevos tiempos de asimilación, acomodación e integración de todos los involucrados. Para obtener una mejor convivencia y bienestar, debemos anoticiarnos que estas familias deben atravesar por otros procesos distintos a los de las familias nucleares o tradicionales, su dinámica y estructura es diferente, y esto es fundamental señalarlo.
Una familia ensamblada es aquella en la cual uno o ambos integrantes de la pareja tienen hijos de uniones anteriores, los precede en su mayoría un divorcio, por eso en estos casos es muy importante cómo los padres hayan resuelto su separación, si fue de común acuerdo y en buenos términos, priorizando a cada integrante, “el proceso de ensamblaje”  será más fácil; pero si el divorcio fue contradictorio, destructivo, nocivo para los niños y los adultos es importante tomarse el tiempo necesario para clarificar y ordenar ideas, pensamientos, y nuevos estilos de vida.
Durante mucho tiempo los niños sostienen la ilusión de la re-unión de los padres por eso antes de volver a convivir con otra persona y realizar las presentaciones a los niños es necesario que se les explique y hable claramente sobre el divorcio, y luego darles el tiempo de procesar y elaborar el duelo pertinente con todo lo doloroso y triste que para ellos puede ser, todo debe volver a pactarse, horarios, días, administración del dinero, y si a esto se le suma la presentación precoz de una nueva pareja, esto produce un “shock” en los niños, acomodarse a la nueva situación lleva de dos a cuatro años, implican perdidas y grandes cambios para todos.
A los niños solo se los debería involucrar cuando la nueva pareja comienza a consolidarse y a constituir un proyecto en común, para que los chicos no se vean nuevamente afectados por más perdidas si las relaciones no perduran, los adultos son los verdaderos facilitadotes del ensamblaje, por eso, se debe ser cauto y precavido, para no exponerlos a situaciones conflictivas y que desarrollen sintomatologías (miedos, dificultades en la conducta, problema de aprendizaje), se deben disipar miedos y culpas en torno a formar una nueva familia. La separación de los padres es dolorosa para los niños pero más angustiante es que vivan en un clima de tensión, malestar y pelea entre sus padres. En la constitución de la nueva familia se debe priorizar la diferenciación de roles y funciones, que sea ensamblada no significa que sea mezclada, que cada progenitor sepa cuales son sus responsabilidades, y se debe entender que estas familias tienen una estructura diferente a las tradicionales, por lo tanto sus pautas de convivencia son distintas, no pretender ni obligar a los niños a integrarse y que quieran rápidamente a la nueva pareja, se debe trabajar con paciencia en afianzar los lazos con las nuevas relaciones, esto se construye de a poco, el sentimiento básico debe ser el respeto mutuo. Las pautas de convivencia deben ser establecidas por ambos cónyuges  y los límites ser puestos al comienzo por el padre o madre biológico, o delegar a su pareja esa autoridad haciéndoles saber a sus hijos que en su ausencia deben obedecerle, eso es para evitar respuestas del tipo “vos no sos nadie para mandarme....” los adultos deben tener en claro los limites que le van a poner a los niños (a los tuyos, a los míos y a los nuestros) para que no reciban mensajes contradictorios, e ir anoticiando los cambios por venir (vivienda, habitaciones compartidas, cambios de colegio, etc) a la vez si los vínculos parentales continúan intactos satisfaciendo las necesidades psicoevolutivas de los niños, todo irá desarrollándose mas exitosamente.
Otro punto a destacar es la nueva economía familiar. Es un gran desafío que deben enfrentar las familias ensambladas, por más alto que sean los ingresos pareciera que nunca son suficientes para solventar dos hogares, sumados a los reclamos y quejas de los ex cónyuges en torno a “en qué se gasta....” en quién se gasto.....”, “a qué niño se destina el dinero....” “cuánto le diste....”, los temas relacionados con el dinero suelen desencadenar sentimientos hostiles, de enojo, y depende de los adultos no involucrar a los niños (como mensajeros, voceros de su malestar) ya que la tensión entre los miembros de la familia  crece y termina por destruir las relaciones. Cada familia deberá encontrar la manera que beneficie fundamentalmente a los niños, en algunas ocasiones el “padrastro” tendrá que ceder, las madres conseguir un trabajo remunerado, y acceder a los diferentes acuerdos, pero para ello es importante que desde el inicio se le pierda el miedo a la palabra “dinero” y poder propiciar espacios para hablar de este tema aún previo a la convivencia, para evitar luego malos entendidos, auspiciar el dialogo abierto y sincero sería la mejor opción, cuando se hace difícil arribar a estos acuerdos es importante la interconsulta para elaborar esos sentimientos que emergen y no perderse esta nueva oportunidad que se están dando en la vida.
Los saluda atte
Lic.Mariana E. Miguez - M.N. 20577 - M.P. 82187
Asesoramiento y consulta: 4758-7230