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Tanto si crees que no puedes como si crees que puedes, estás en lo cierto”

Soy consumidora de películas infantiles, me encanta reírme con todas las ganas como cuando era chica y no reparaba en si sonaba bien o no mi risa y mucho menos qué pensarían los demás, las disfruto con toda el alma, considero que de todo se aprende en la vida, si esas películas conllevan un mensaje para los chicos, ¿por qué no también para nosotros, adultos?
De chicos nos sentimos algo así como Súper Héroes, más tarde nuestro mundo interior sigue casi casi igual: se sienten deseos de asumir riesgos sin  medir demasiado las consecuencias…esos momentos de la vida en los que nos creemos capaces de hacer cualquier cosa, lo que se nos ocurra…más allá de nuestros espantados padres…¡ni que hablar de los docentes!
Sin embargo, en muchas ocasiones -la mayoría de los casos me atrevería a decir- con el correr del tiempo y al ir atravesando la adolescencia, vamos pasando por diferentes estadíos y esa sensación va cambiando, ya no podemos todo, ni siquiera cualquier cosa, una vocecita interior señala “sos un desastre”, “¿no ves que hacés el ridículo?”. El temor al “qué dirán”  y el sólo hecho de imaginar la  risa de nuestros  pares es más fuerte que nuestros deseos de bailar o cantar, por ejemplo, sin mencionar actividades más “arriesgadas”. De esta manera de a poco el disfrute se va perdiendo para dar paso a una “prudencia” que viene de la mano de una autoestima de dudoso tamaño.
Hace unos días dos de mis hijos miraban  Space Jam y la volví a ver junto a ellos, es una película en la que Michael Jordan juega un partido de básquetbol con los Looney Tunes (Bugs  Bunny, el Pato Lucas y varias caricaturas  más). Durante el partido los Tunes se sienten terriblemente desvastados puesto que van perdiendo, se sienten peor aún al enterarse de que los monstruos del equipo contrario ganan por haberle robado el talento a los grandes de la NBA. En el entretiempo Bugs Bunny les da una “poción mágica” a sus compañeros diciendo que es el secreto del éxito de Michael, todos beben de ella y llegan a tener una fuerza y valor inusitados. Al jugar el segundo tiempo aplastan literalmente al adversario, sin embargo al detenerse el partido por un momento se sienten agobiados otra vez y el Pato Lucas pide la “poción mágica” ya que, según él,  no surtía más efecto, a lo cual  Michael Jordan le responde: “¿Qué poción? ¡Era agua! ¡La magia siempre estuvo dentro de ustedes!” Ni más ni menos que un placebo. Por otro lado los monstruos gigantes del equipo contrario no se dan cuenta de que obedecían sin chistar a un gordote mandón mucho más pequeño que ellos…
Al ver y escuchar estas escenas, no pude dejar de relacionarlas con una de las presuposiciones (postulados) de  la PNL(Programación neuro lingüística): “las herramientas están dentro de nosotros” o sea, somos lo que creemos ser, vemos lo que queremos ver en nosotros…salvo que le demos a otro el timón de nuestras vidas.
Las herramientas están dentro de nosotros, sería bueno que empezáramos a confiar en ellas y por ende en nosotros, a descubrirlas, a encontrarlas a sentir, a disfrutarlas, a  saber que PODEMOS. Si aún así siguen sin estar seguros de sus capacidades, les sugiero que echen un vistazo a este sitio en Internet  www.tonymelendez.com (la página está en inglés  pero la narración que él hace de su vida está en español). Tony Melendez es un cantante nicaragüense que no tiene brazos y sin embargo toca la guitarra y canta, verlo y escucharlo es una verdadera muestra de que pocas cosas en la vida no somos capaces de hacer. Empiecen hoy mismo a proponerse viejas metas bajo nuevos ojos…después, si quieren,  me cuentan.
Marisa D’Alessandro, Master Practitioner en PNL.
Especialización en Educación. 
mindazzles@gmail.com