VOLVER A INDICE / NOTAS

La cultura de la diversidad nos pertenece a todos

Juan es un niño diferente. No habla, deambula,  no juega, su mirada es fija e indiferente no se relaciona con  otros niños…
Estos son uno de los tantos niños que llegan al nivel inicial ,en la cual muchos de  los papas desconocen  que su niño pueda padecer algún desorden en el desarrollo, lo ven un poco más retraído, le ponen  diferentes calificativos :es tímido, inmaduro,  yo de chico era igual, cuando crezca va a cambiar… otros papas, con un poco más de experiencia, observan que algo sucede y  comienzan hacer sus primeras consultas obteniendo como respuesta…no es nada…ya va hablar… cuando vaya al jardín…hay que darles  tiempo

Siendo ésta  la etapa más temprana  del  inicio escolar, pueden apreciarse problemas en las capacidades y comportamientos básicos del niño, en cualquiera de sus funciones, como  las habilidades motoras, de socialización, de lenguaje, de atención, perceptivas, cognitivas y/ o emocionales.
El contexto del Jardín le  brinda al niño sus primeras  interacciones  diferentes a las del medio familiar, permitiendo  en la mayoría de los casos, poner de manifiesto la presencia de desviaciones en el proceso evolutivo o desajustes en el desarrollo, que por la menor gravedad del trastorno, pueden pasar fácilmente inadvertidas a los padres y personal sanitario , comenzándose  a observar  cuando el niño accede al sistema educativo, constituyendo de esta manera a Los Educadores como los primeros  agentes de detección.
Cuando el educador o maestro detecta la posible presencia de un trastorno, comunicará  su inquietud a la familia y ésta  a partir de los datos aportados por el medio escolar, deberá  consultar a  profesionales especializados.
Que sucede cuando los niños con Necesidades Especiales, son integrados en el nivel inicial, esta posición requiere una comprensión compleja de la problemática, en la que se deben considerar todos los factores para poder repensar el concepto de Discapacidad, en una cultura autentica de la diversidad, una cultura capaz de reconocer al otro como diferente y no como un estigma puesto en la diferencia, estigma que se revela y nos brinda seguridad cuando sabemos de lo que trae el niño.
Para este proceso de integración, se requiere de los conocimientos pedagógicos, como la información básica de la patología o de los problemas subyacentes de un trastorno que puede padecer el infante.
No es la función del docente, entonces  la terapéutica, pero si comprender que le pasa y 
“Saber diferenciar,  para  intervenir pedagógicamente en función de lo que necesita  ese  niño.”
En cualquiera de estos dos momentos, tanto como agentes de detección o con un niño/a integrado que ya trae un diagnóstico, el docente requiere tener la información básica en que guiarse o apoyarse para comprender la problemática del niño y poder acompañar a la familia en esta primera etapa, donde los padres atraviesan su primer contacto con un entorno socio-educativo, que deben aceptar a su hijo con un desorden en las funciones.
Por lo cual la escuela no es el único actor en este proceso,  es una tarea compartida, que nos compromete a profesionales, familias y comunidad, cada uno desde su rol, acompañando a tomar conciencia  que La cultura de la diversidad  nos pertenece a Todos.

Lic. Claudia Calderón M.N. 24553 / M.P 81520  Psicóloga (U.B.A)
Lic. Mónica Britez M.N 688 Terapeuta Ocupacional 
Coordinación y dirección de CIAV: Consultorios integrales Alberto Vignes.

Consultas y asesoramiento al: 4659-5153