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¿Por qué los padres dudamos tanto?

Como padres estamos constantemente en posición de tomar decisiones. Desde las más cruciales e importantes como…¿en qué colegio lo inscribo?.. hasta las “supuestamente” más insignificantes como …¿necesita realmente tener su propio celular?.
Todas estas preguntas poseen un denominador común: la duda. Como padres dudamos y no tomamos decisiones con la certeza y la seguridad que nos dejaría tranquilos.
¿Por qué? ¿Por qué cuando nuestros padres decían que sí o que no a algo, se iban a dormir como angelitos y a nosotros nos quita el sueño pensar si… ¿habré hecho bien en dejar a mi hijo ir a dormir a la casa del amiguito?... o … ¿estará bien no dejarlo chatear por una semana porque trajo una mala nota o será una penitencia excesiva?
Transitamos una época donde los padres sabemos claramente que todo lo que hacemos o decimos tiene consecuencias en nuestros hijos. El niño aprende que es querido cuando lo abrazamos, sabe que es gracioso porque nos ve sonreir, sabe que es importante porque le prestamos atención. Aprenden observando e imitando lo que nos ven hacer a nosotros ya que somos sus principales modelos. Luego lo serán también los amigos, los docentes, los héroes de televisión… Obviamente esto genera una sensación de presión sobre nosotros que nos hace pensar y repensar antes de tomar cualquier decisión por mínima que sea.
La realidad es que el mundo cambió, la forma de educar a nuestros hijos también lo hizo. Quizá “lo que está bien” y “lo que está mal” no se modificó, los que cambiamos fuimos nosotros en la posición que tomamos frente a estas situaciones, modificamos nuestra mirada…
Esto es lo que produce que en cada reunión con amigos, en cada puerta de colegio, y en cada cola del supermercado, compartamos nuestras vivencias cotidianas esperando aquel consejo milagroso que borre las dudas y nos tranquilice.  Hay que buscar un espacio donde poder encontrar la contención y las respuestas que nos relajen y bajen nuestro nivel de ansiedad e incertidumbre. Porque sólo hablar ayuda, encontrarse con pares con las mismas inquietudes, tranquiliza.
Sabemos que no hay un manual de instrucciones para ser padres y que vamos aprendiendo con la práctica. Pero sí existen pautas, límites y saberes que nos puedan facilitar el proceso. Como padres a veces nos equivocamos, pero siempre hacemos lo mejor posible. La clave está en no culpabilizarnos, dejarnos ayudar para encontrar soluciones y propuestas creativas.
Para eso y mucho más hay profesionales que ofrecemos ese espacio donde existan respuestas, o donde, mejor dicho, sabiendo que no hay soluciones únicas, se las construya.
Lic.Carina Sívori – Psicoanalista
M.N. 20.662 - M.P. 91.463
Coordinadora de los Talleres para Padres de “La cueva de las Manos”.
Consultas al: 15-6953-7703.