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La magia de Disfrazarse

Co, co, co, corazones contentos, se armo el baile, si el baile de disfraces, llegó la invitación, en el jardín, en la escuela, un cumpleaños de un amigo, en lo de un vecino, o simplemente en casa nos dieron ganas, muchas ganas de disfrazarnos, de divertirnos, de disfrutar, de abrir la puerta para ir a jugar, un invitado especial, la imaginación, la creatividad, el dejarse llevar, y el permitirse ingresar a este mundo mágico que solo ellos pueden inventar.
Jugar a ser otros, el asumir diferentes roles, papeles, personajes, el crear diálogos imaginarios, el otorgarles vida, nuevas y variadas historias, por un ratito, a sus muñecos y personajes favoritos es uno de los grandes atractivos y condimentos de la infancia. En el disfrazarse, en las dramatizaciones, en la puesta en escena de sus obras ponen en juego los diferentes sentimientos y sensaciones que les despierta la vida real, como así también el bagaje identificatorio fundamental para su constitución. Los papeles preferidos para representar son los de la mamá-el papá, el doctor-el paciente, la maestra- el alumno, el policía-el ladrón, las princesas, y los súper héroes, las posibilidades son tan variadas como su imaginación pueda volar y permitírselo.
El punto de fascinación por los disfraces comienza alrededor de los 4 años y se extiende hasta los 7 u 8 años, momento de ingreso al colegio; donde la intensidad de este tipo de juego va disminuyendo dándole paso a otras modalidades lúdicas. Las distintas representaciones resultan una vía facilitadora para expresar situaciones cotidianas que los preocupan, y poder desplegar, elaborar y realizar intentos de superación por medio del juego y la dramatización.
Desde el lugar de papás es importante propiciar espacios para que esto acontezca, brindarles tiempos y privacidad para que puedan desplegar sus juegos, sus fantasías, otorgándoles un brillo y encanto particular, mantener una actitud de respeto por lo representado por el niño ya que con nuestro accionar podemos inhibir y obstaculizar esta vía de expresión creativa, dónde ellos están poniendo activamente en su juego lo vivido anteriormente en forma pasiva, (por ejemplo la muñeca que deberá tomar el remedio "por su bien", o el amiguito que deberá recibir la inyección del pequeño médico, la mamá que será retada, el niño que es enviado inmediatamente a "lavarse los dientes", etc.), estas actuaciones le permiten a los niños decidir el curso de los acontecimientos que en la vida real no pueden hacer.
Dejémonos llevar por este mundo encantado donde la fantasía y la realidad se fusionan de manera casi perfecta aceptando la invitación de los niños a participar de sus juegos más allá del personaje que nos designen, aceptando los códigos y lógicas establecidas estipuladas por ellos, es importante acompañarlos y compartir estos momentos tan gratificantes y placenteros para ellos y también para nosotros, animarse y dejarse llevar por la fantasía y la imaginación que son las que toman el timón en este viaje, y abrir el baúl de los recuerdos que seguramente encontraremos cosas que nos sorprenderán.
Estos momentos fortifican, dan seguridad, confianza y embellecen la vida de nuestros hijos, acerquémonos a lo infantil de los niños, involucrémonos en sus vidas, su magia, escuchémoslos reír, verlos sorprenderse disfrutar y divertirse, regalémosles el placer del encuentro, el poder conectarnos sin prisa, ni apuros, cuidemos de estos momentos únicos e irrepetibles que nos alimentan el alma y que se construyen en el quehacer cotidiano. Y por medio de ustedes les deseo a todos los niños un muy "Feliz día".
Los saluda
Lic. Mariana E. Miguez, Psicóloga. MN: 20577-MP: 820187.
Asesoramiento y consultas al 4758-7230.