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DÍA DEL NIÑO:
DERECHO A TENER DERECHOS


El Congreso de la Nación Argentina ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño el 27 de septiembre de 1990 mediante la ley 23.849 y la Asamblea Constituyente la incorporó al artículo 75º de la Constitución de la Nación Argentina en agosto de 1994. A partir de este compromiso el gobierno debe realizar los esfuerzos posibles para asegurar que todo niño tenga acceso a todos los derechos que figuran en la Convención.
La Convención sobre los Derechos del Niño tiene en total 54 artículos y cada uno explica uno de los derechos de los niños. Muchos artículos se refieren a cómo los adultos y los gobiernos deberían trabajar juntos para lograr su cumplimiento.
La difusión de la convención es una obligación de todos, ya que, de acuerdo al artículo 42º de la Constitución Nacional, los niños y adolescentes tienen derecho a conocer cuáles son sus derechos. El conocimiento de aquellos artículos más significativos nos permitirá hacerlos realidad cotidiana. Es interesante conversarlo entre hijos, padres y maestros. Cuanta más gente comprenda que los niños y adolescentes tienen derechos, mayor posibilidad habrá de que todos obtengan lo necesario para crecer sanos, desarrollar sus aptitudes y ser libres.
Son considerados en el ámbito de la Convención todos los menores de 18 años. En la República Argentina se entiende por niño a todo ser humano desde su concepción.
Los niños tienen derecho a:
A no sufrir discriminación de ningún tipo.
A que el Estado respete los deberes y derechos de los padres, familiares, comunidad, tutores y personas encargadas legalmente del niño.
A la vida y el desarrollo.
A tener un nombre y una nacionalidad y a conocer a sus padres.
A mantener relaciones personales con ambos padres.
A no ser trasladado ni retenido ilícitamente fuera de su país.
A la libertad de pensamiento, conciencia y religión, siempre que respete los derecho de las otras personas.
A acceder a la información y material que promueva su bienestar social, espiritual y moral y su salud física y mental.
A que se dicten medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño de toda forma de violencia física o mental, descuido o trato negligente, maltrato o explotación, perjuicio o abuso.
A que todo niño mental o físicamente en desventaja pueda disfrutar de vida plena y en condiciones que aseguren su dignidad.
A disfrutar del más alto nivel de salud.
A un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
A que el Estado ayude a los padres u otros responsables del niño para que cumplan con sus deberes y derechos.
A la educación básica gratuita, que desarrolle su personalidad, aptitudes, capacidad física y mental hasta su máximo potencial.
A que su educación desarrolle su respeto por los derecho humanos, y el amor a su propia identidad cultural y al medio ambiente natural.
Al descanso y al esparcimiento, al juego y las actividades recreativas apropiadas para su edad.
A ser protegido contra el uso ilícito de drogas y a que se impida que se les utilice en la producción de tales sustancias.
A ser protegido contra toda forma de explotación que perjudique cualquier aspecto de su bienestar.
A su recuperación física y psicológica, así como su reintegración social, si ha sido víctima de cualquier forma de abandono, explotación, abuso o maltrato.
Los artículos de la Convención sobre los Derechos del Niño, se refieren a lo que los niños pueden hacer y a las responsabilidades que tienen los adultos para que sean felices, para que estén sanos y seguros.