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Despertarse para ir a la escuela.

Parecía que el verano, no iba a terminar.
Aquello que vivenciamos un tiempo prolongado,
tiene esa condición de parecer permanente.
Sin embargo nada lo es, todo tiene un ritmo, una cadencia propia.
Las estaciones se suceden y pronto, como en la  “Tonada del otoño” podremos: “…andar con el alma hecha un niño, comprenderle el adios a las hojas y acostarse en su sueño amarillo.” *

Comienzan las clases y con ellas algunas preocupaciones. Algunos de los chicos deberán comenzar a levantarse temprano para ir a la escuela: -Dejanos un ratito más, ¡porfi, queremos seguir jugando!-, es el pedido reiterado, que hace que los mayores titubeen entre sus ganas de dejarlos y la necesidad de acostumbrarlos a un ritmo más rígido.
El relajamiento de las exigencias en la época de receso escolar, tan necesario para grandes y pequeños, tiene que acomodarse a los horarios del año lectivo.
Necesitarán ir a dormir más temprano, y esto suele resultar un campo de batalla -casi siempre perdida de antemano por los grandes. Entonces, es interesante, además de saludable, que irse antes a la cama, no sea una imposición de los adultos sino que el sueño los conquiste. ¡Es tan placentero irnos a dormir cuando tenemos sueño!
Otras cuestiones, también preocupan a los padres:
¿Se habrá olvidado todo? ¿Estará preparado para alcanzar los objetivos de este momento?
Posiblemente, muchos de los aprendizajes que no están totalmente interiorizados o que no se utilizan en la vida cotidiana, estén olvidados o guardados en algún rincón lejano de la memoria.
Les cuento, que es muy bueno que así sea.  La memoria, en condiciones normales funciona así. Se limpia de la información que no utiliza, por lo menos, en ese momento. Esta información, es actualizada cuando se requiere.
Las vacaciones son necesarias, ese tiempo de jugar y no hacer nada, salvo lo que tienen ganas, los nutre y fortifica en su crecimiento. Los libera de tiempos más pautados y de obligaciones y tareas.
Los invita a desplegar su fantasía y a conectarse con la naturaleza, no sólo la de las playas, plazas o montañas, también la propia. Un aspecto de crecer (en cualquier época de nuestra vida), es autoconocerse.  Las vacaciones nos despiertan y vinculan con diferentes aspectos de nuestro ser. El autoconocimiento, aporta  energía e impulsa a la inteligencia a brillar con su luz de un modo más intenso. Al manifestar su luz, revelan su capacidad creativa, se descubren. Se tornan más curiosos.
Estar atentos a la luz de nuestros niños y jóvenes, valorando sus espacios creativos, también nos despertará a nosotros, conduciéndonos a comprender sus necesidades. Estaremos en mejores condiciones de ayudarlos, a descubrir y compartir sus posibilidades, que son más amplias y expandidas que las nuestras. 
Los niños y jóvenes son el futuro humano, que manifiesta  en ellos su avance evolutivo, porque la evolución está ocurriendo ahora ¿Te habías dado cuenta?

*Tonada del otoño: Música: Damián Sánchez. Letra: Jorge Sosa.

Prof y Lic. Graciela Croatto (UBA). Autora de: “Aprender con los Niños Nuevos” Y “CuentoSueños para los niños cristal”. www.aprenderninosnuevos.com.ar
Asesoramiento y consultas al 4659-5317