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El Desafío de ser Papá

Uno de los cambios mas significativos que ha producido nuestra sociedad son "los nuevos padres", ha surgido un nuevo modelo de familia y con ello un nuevo estilo de pareja: "la pareja democrática"
Estos cambios traen aparejado grandes movimientos personales y familiares, reestructuraciones, definiciones de nuevos lugares, roles y funciones, ampliando y compartiendo responsabilidades que antes eran exclusivas de cada uno de los papás.
Al igual que en todos los grandes movimientos sociales, también en este se necesita, de todo un período de adaptación y acomodación, presentándose algunos papás más flexibles y abiertos y otros mas resistentes a este cambio, por eso el surgimiento de esta nueva paternidad necesita de todo el acompañamiento, el apoyo y la "invitación" de las mamás a compartir y transitar juntos el camino del crecimiento de sus hijos, el compartir esta ardua, difícil, pero a la vez placentera tarea ayuda a establecer lazos de amor y unión mas profundos entre los padres y sus niños, cuanto mayor sea el protagonismo del papá los vínculos afectivos serán mas intensos y saludables.
La paternidad produce una gran conmoción interna en la vida de los hombres y cambia fundamentalmente la relación con ellos mismos y con el mundo, desde la noticia del embarazo hasta la llegada concreta y real del hijo. Antes del nacimiento del niño, la mujer ya se siente madre en su propio cuerpo, en cambio los papás solo lo son en el terreno de la imaginación, cuando un hombre imagina a su futuro hijo a menudo lo hace salteando etapas, lo piensa ya un niño grande, en edad escolar, se ve así mismo ayudándolo en tareas escolares, jugando al fútbol, o llevándolo a la plaza.
La asunción de la paternidad conlleva todo un tiempo para ir integrando este nuevo acontecimiento a su vida e ir construyendo internamente su función y un espacio para su hijo. Los futuros papás se sienten orgullosos de transmitir vida y descendencia pero al mismo tiempo sentimientos contradictorios los invaden, temores, inseguridades, inquietudes, angustias y preocupaciones en relación a si van a poder con las nuevas responsabilidades, lo más importante es permitirse vivenciar todas las sensaciones y prepararse para disfrutar de esta maravillosa experiencia de amor.
La figura paterna es fundamental en la vida de un niño y en su constitución como sujeto, es quien legitima y habilita la salida de el niño al mundo exterior para que pueda hacer su propia vida, favoreciendo con su función la operación de la separación y desprendimiento de la madre, todos esto debe estar acompañado por la mamá, ya que es ella la que involucra al hombre que ama en la función a desempeñar.
Parecerse al padre es el deseo mas intenso en la niñez (varón), también seducirlo y complacerlo si se es hija, la función paterna compromete la vida misma del hombre y es portadora de una "marca" fundante sobre el hijo/a; primero como papá modelo y ejemplo, luego como papá rival de el adolescente al que el hijo trata de oponerse y desautorizar, y luego el padre del hijo adulto al que acompañará desde el lugar de reserva de su historia, propiciando un lugar de encuentro, distinto a los anteriores.
Muchas son las cosas que han cambiado en relación a la función de los hombres en la dinámica familiar: participan en el parto de sus hijos, establecen vínculos más cercanos desde el inicio de la gestación, participan de tareas cotidianas como llevarlos al colegio al médico, cambiar pañales, bañarlos, etc. Ya no son equivalentes a ser el único proveedor económico de la familia, o el jefe del hogar o el encargado de ejercer toda la autoridad (en el sentido de "vas a ver cuando venga papá"), pero hay una "paternidad" que no cambia que es la de poder brindarles y donarles recuerdos inolvidables en la vida de sus hijos como aquellos que tenemos guardados con mucho cuidado en relación a nuestra infancia, el regreso del trabajo de nuestros padres, la alegría del encuentro, el ruido de la llave en la puerta, la sorpresita que lo acompañaba y un sin fin de recuerdos más.
Por eso permítanse acercarse a lo infantil de sus hijos y brindarles todo el amor, acompañamiento y la presencia emocional que tanto necesitan los niños como los papás.
Me despido deseándoles a todos los papás que tengan muy "feliz día".
Lic. Mariana. E. Miguez - Psicóloga - MN. 20577 - MP. 82187