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Una relación muy especial
“Entre abuelos y nietos"


Abuelos que miman, que cuidan, que divierten que entretienen, que juegan, que charlan, que consuelan, que protegen, que amparan, que son compinches, que transmiten, que donan legados importantísimos, que escuchan, que aconsejan, y de esta manera podríamos enunciar muchísimos funciones más que cada uno de nosotros ha vivenciado en este vínculo inigualable e irrompible entre nietos y abuelos.
Poder homenajearlos, agradecerles y honrarlos abriendo el baúl de los recuerdos, conectándolos con nuestras historias, y en el presente facilitar que se produzca ese encuentro casi mágico entre los niños  y sus abuelos.
Cada uno con su estilo, con su personalidad irá construyendo este vínculo tan particular y lleno de amor que produce tanto regocijo a padres e hijos. Los hay más divertidos, juguetones, charlatanes, afectuosos, más silenciosos, más serios, más gruñones, pero cada nieto tiene la habilidad de llegar a ellos, hacerlos reír y conquistarlos, lo importante es la conexión lograda entre ambos.
Los tiempos  han cambiado y el ritmo de vida es  muy diferente al de los tiempos pasados, pero hay algo que se sigue sosteniendo que es la “dedicación plena”, cuando un abuelo y un nieto se encuentran, esto es lo que le da un encanto y  un  brillo especial a esta relación , donde  hay tiempos sin apuros, ni prisa, donde las palabras se jerarquizan, donde los pequeños momentos vividos se dignifican, donde los relatos, las historias contadas por los abuelos, los aromas especiales, las anécdotas, las travesuras realizadas quedan grabadas en discos rígidos imposibles de borrar.
La casa de los abuelos es la gran caja de Pandora, donde nos podemos encontrar con grandes sorpresas, podemos revivir a través de sus relatos momentos vividos, saber de mamá o papá, de su crecimiento, travesuras, hobbies, compartir historias de cuando eran chicos, todo esto produce un gran regocijo en los niños y una mayor conexión.
Investigar en el cuartito del abuelo, en el costurero de la abuela, la caja de las fotos, los libros, juguetes que usaron sus papás, la transmisión de canciones, versitos, juegos tradicionales que sino los transmiten ellos ¿quién?. Fabricar cosas insólitas, arreglar autos usados, inventar instrumentos, aprender a cocinar, sentarse en las rodillas de ellos y que nos cuenten un cuento, dormir en sus camas y despertarse con un desayuno especial, el asado del abuelo, el estofado de la abuela, los rincones secretos, el dulce de leche guardado especialmente para los nietos, el caramelo escondido en el placard en un acto cómplice, la bufanda y los mitones tejidos especialmente para que no tomen frío, estas pequeñas grandes cosas nutren, fortalecen este lazo irrompible que se construye en la cotidianidad de la vida y que hace a nuestra historia.
Quiero hacer un apartado para aquello “abuelos” que crían, educan y acompañan la educación de los nietos, los abuelos suelen ser la primera opción para la  elección del cuidado de los hijos porque brindan a los papás la tranquilidad de saber que dejan a sus hijos en “buenas manos” en personas que saben que van a amar y cuidar a los niños como si fueran ellos, y muchos abuelos se sienten útiles, queridos, ante esta elección, pero cabe en la responsabilidad de los papás no sobrecargar de responsabilidades a los abuelos. Cuando los abuelos tienen esta función de criar es importante establecer “acuerdos” en cuanto a los criterios de crianza, pautas de convivencia, permitidos, prohibiciones, puesta de límites, y ante la posibilidad de diferencias poder recurrir al diálogo sin exponer a los niños, que cada uno ocupe el lugar que le corresponde, que los papás no olviden que los verdaderos conductores de la educación de los hijos son ellos y son quienes se deben hacer cargo.
En caso que la relación con los abuelos se torne conflictiva, tensa y los acuerdos no se logren, es preferible priorizar el vínculo y evitar que se deteriore la relación y que los nietos puedan disfrutar de los abuelos en otros ámbitos que no sean la crianza cotidiana.
Priorizar el disfrute en la relación y no el padecimiento, y que tanto los abuelos como los nietos no se pierdan la oportunidad de construir este vínculo basado en el amor, en el cariño y la protección.
Los saluda
Lic: Mariana .E. Miguez – Psicóloga
MN: 20.577 - MP: 82.187 Asesoramiento y consultas al  4758-7230