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El camino a transitar
Construyendo juntos

Hola, cómo están, nos volvemos a encontrar para compartir este “nuevo comenzar”. Llegó Marzo y con él el inicio de un nuevo año escolar, el cual trae de la mano cambios en toda la dinámica familiar ya que es un momento trascendente para los chicos y la familia necesitando de todo nuestro apoyo,  acompañamiento y compromiso. Con el  transcurrir de los días iremos interiorizando el nuevo ritmo familiar, acomodándonos y apropiándonos  de las nuevas actividades que irán surgiendo como de aquellas que fueron interrumpidas por el período de vacaciones. Nuevos horarios y responsabilidades irán aconteciendo, son tiempos de planificación, organización y de adaptación, volver a la rutina cotidiana también es saludable ya que organiza,  ordena  el funcionamiento de la vida familiar y a los niños los ayuda  a ordenarse en relación a lo que vendrá. Como todo proceso necesita un tiempo el cual será gradual y progresivo  y dependerá de cada familia, de cada niño y de sus tiempos internos, lo cual implica de parte de los adultos cierta disponibilidad, presencia y mucha paciencia para contenerlos. El inicio en la vida escolar ya sea el ingreso al jardín de infantes al nivel primario, el cambio de ciclo origina una gran movilización para los pequeños y su familia  apareciendo un potpurrí de emociones, miedos, ansiedades, interrogantes,  tensiones, culpas y expectativas a doquier. Para muchos este momento constituye la primera experiencia de separación y desprendimiento de su familia y para los papás la instancia de ir asumiendo que sus hijos van creciendo. El ingreso a la escolaridad representa un hito significativo  en la historia del crecimiento familiar ya que comienzan a aparecer nuevas personas, roles, funciones, espacios diferentes, pautas y normas de convivencia, legalidades distintas a lo conocido y familiar, ante las cuales los papás también se tendrán que ir preparando para transitar esta nueva experiencia  ya que tendrán que delegar en Otro, hasta el momento ajeno y desconocido  lo más valioso, “los hijos”, y aceptar la presencia de otra “voz que educa” distinta a la nuestra , por eso es tan importante establecer espacios de encuentros, de escucha, construir vínculos sólidos y saludables con la docente y la institución que hemos “elegido” para que nos acompañe en el crecimiento emocional e intelectual de nuestros hijos,  por tal motivo este período inicial se dio en llamar Periodo de Adaptación y no solo es transitado por los niños sino que nos involucra a todos: Padres-Niños-Docentes e Institución escolar. Es importante transmitirle a los niños seguridad y confianza, que haya podido conocer previamente la escuela, que participe de los preparativos previos al inicio como una “ceremonia de elaboración”, que se les transmita alegría y entusiasmo por las cosas que acontecerán en este nuevo espacio,  hacerse de amiguitos, ir a jugar, aprender cada día cosas nuevas. Es importante establecer rutinas lo cual reduce el nivel de ansiedad, llegar a horario a la escuela, ser pacientes con el tiempo que requiera el proceso de adaptación  del niño, no molestarse porque no se queda solo o se quiere ir, escuchar la palabra del docente que él nos guiará. Es importante que los papás sean claros, que no recurran a engaños, mentiras y a negociaciones para que el niño se quede, que se manejen con ternura pero con firmeza, no retroceder ante escenas de llanto o somatizaciones, interrumpir el proceso de adaptación no colabora y el niño sentirá que puede manejar la situación a su antojo. Si los papás tienen paciencia y se sienten convencidos que la decisión y elección fue la correcta apoyando este cambio con palabras y actitudes adecuadas asumiendo el compromiso de acompañar el momento a transitar será muy saludable para todos y les estaremos abriendo las puertas  al mundo de la socialización, salir de lo intrafamiliar a lo exogámico, iniciando el camino de su constitución subjetiva diferenciándose de mamá y papá, empezando a tener su propio mundo , su espacio de pertenencia, “sus” amigos, “su” seño, “su” jardín, el niño ha logrado una buena adaptación cuando se reconoce como integrante de un grupo, participa y concurre al jardín con alegría, con ganas, reconoce a la maestra y a sus compañeros.
Integrado no es permanecer sino sentirse “parte de”, ese es el verdadero objetivo.                                                                                
Aprovechemos esta instancia para hacer un recordatorio de todo aquello que nos ha dejado y hemos aprendido en nuestro paso por el jardín entre otras muchas cosas: que podíamos hacer amigos nuevos sin que estuviera la familia de por medio, que podíamos confiar en adultos que no eran los papás, aprendimos a compartir, a esperar el turno , a guardar cada cosa en su lugar, que era maravilloso cantar, pintar, cocinar comiditas, imaginar, crear y sobre todo soñar, por eso y por muchas cosas mas fomentemos que el paso por la escolaridad sea una gran vivencia como fue para todos nosotros.
Y  más allá de la diversidad de emociones  que surgen en este periodo tenemos que “celebrar la vida”, el crecimiento, el bienestar de nuestros hijos, y aunque nos anuncien tiempos difíciles no dejemos que nos apaguen nuestra luz interior, sigamos nutriéndonos el alma, fortalezcamos Lazos, vínculos, y como les digo siempre sigamos Construyendo Familia.
P.D: Resérvense  tiempos para compartir, mirarse, escucharse y reírse
Hasta Pronto!                  
Lic.Mariana .E.Miguez
Psicóloga - M.N: 20.577 - M.P:  82.187
Asesoramiento y consultas al: 4758-7230