VOLVER A INDICE / NOTAS

Un lugar para cada niño

Muchas veces nos encontramos con el inicio de la escolaridad o de sus diferentes etapas con observaciones de los docentes acerca de determinadas conductas o  logros que nuestros hijos aun no alcanzaron.
Aquel primer informe que como padres orgullosos esperábamos sobre nuestro hijo, se transformó en un mal momento. Indefectiblemente esto lleva a un primer tiempo de enojo o rechazo y más tarde a la “desesperación”: “¿Y ahora qué?, mi hijo es un inadaptado, la maestra no lo quiere, no tiene amigos, no sabe jugar, no habla…” todo esto resuena en la cabeza de los padres que no pueden dejar de sentirse culpables y hasta algo avergonzados porque no supieron educar a su hijo. ¡¡ALTO!!
Detengámonos a pensar un momento. ¿Por qué será tan importante que los niños vayan a la escuela? ¿Para aprender a leer y escribir, para hacer sumas, para poder ir a la universidad? Si y no. Es todo eso y mucho mas, es la primera posibilidad de que nuestros hijos se socialicen, se encuentren con pares, interactúen, se muevan en un mundo con reglas diferentes o por lo menos no tan parecidas a las de casa.
Entonces, cuando el informe no resulta ser tan maravilloso ni nuestro hijo tan perfecto, esto no es una sanción sino una noticia: la de que nuestro pequeño está aprendiendo a desenvolverse en un mundo social más amplio que el familiar y es durante este proceso donde no todas las cosas resultan ni al mismo tiempo ni de la misma forma para todos y es por ello, que como educadores, padres y profesionales tenemos la responsabilidad de acompañar a los niños en su devenir, respetando sus tiempos (aunque esto a veces no concuerde con los tiempos institucionales), respetando su singularidad y por sobre todo, dándole la posibilidad de que ese niño se transforme en un sujeto pleno de derecho y de hecho en un ser integrado en la sociedad.
Esto quiere decir que pensamos al niño como un sujeto, lo que implica ampliar la mirada del estereotipo y alojar las diferencias que lo caracterizan. Así tanto los niños que no juegan o que no establecen relación con otros o que no responden a normas nos imponen la necesidad  de pensar todas estas cuestiones, de afinar los conocimientos teóricos porque este abordaje no puede soslayar las diferencias, por lo que deberemos pensar desde la diversidad de las problemáticas.
Es de mucha importancia charlar sobre estos aspectos con la maestra así como conversar sobre estos aspectos con nuestro hijo (no importa la edad que tenga) dándole la posibilidad de decir algo sobre esto, ya que es el diálogo familiar el que le permitirá ubicarse como un sujeto diferente que tiene algo para decir y que debe ser escuchado aunque sea “chiquito”. 
Y sí, la infancia es devenir, es cambio y en ese cambio tenemos la responsabilidad de acompañar tanto a niños como a padres, por eso creamos A-Ser, un lugar donde existe equipo interdisciplinario de profesionales de la salud de amplia trayectoria dedicados a la atención integral del paciente y la adecuada contención de su familia, porque creemos que es de gran relevancia  hacer la consulta a tiempo, no dejarse estar, pensando en que son cosas de niños  que se resuelven solas porque no son TODOS malos sino que algunas cosas nosotros, como padres deberemos modificar, lo que no nos transforma en MALOS padres, sino, en padres REALES y no ideales.
Creemos que es fundamental considerar al paciente un sujeto inmerso en una realidad socio cultural que lo atraviesa, por lo que el abordaje estará pensado en la singularidad del sujeto y su familia. Historia vivencial signada por las marcas, las huellas de lo vivido. Marcas que se han entramado de un modo peculiar, por lo que pensamos desde la diversidad de las problemáticas.
Los saludo con el cariño de siempre
Lic. Paola Calfapietra – Psicóloga
Coordinadora Centro A-Ser - Consultas y asesoramiento:
15-6591-8905 – 4750-6248