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“SINDROME DE BURNOUT”

Vivimos en un nuevo mundo. Un mundo lleno de tecnología, redes sociales, realitys, avances científicos, etc. El objetivo de todas estas novedades que realmente han cambiado nuestra cultura y nuestra idiosincrasia debe haber sido hacer nuestra vida más placentera, distendida, con más tiempo libre para disfrutar de la familia, amigos, hobbies...
Pero en lugar de ello nos encontramos en presencia de nuevas formas de padecimiento. Muchas de ellas nuevas maneras (patológicas) de vincularnos con cuestiones cotidianas que hasta hace poco no hacían problema. O por lo menos no de esta magnitud, o con consecuencias tan graves para el que las padece y los que lo rodean.
Uno de estos nuevos padeceres es el denominado síndrome de burnouto síndrome de “estar quemado”. En general aparece en sujetos que por su trabajo, se ocupan de los demás, los asisten de una u otra manera: maestras, enfermeras, asistentes, etc. Uno de los ejemplos más claros  se da en el contacto continuo con personas gravemente enfermas, a veces con peligro de muerte, y con los familiares de éstos que se encuentran angustiados En estas circunstancias se producen intensos sentimientos de amor, miedo, duelo, etc. que se dan de forma repetitiva. A la sobrecarga emocional habitualmente se suma una sobrecarga de trabajo, falta de tiempo, de personal, de material, etc. 
Este síndrome es más frecuente en mujeres que en varones. Generalmente son personas preparadas, altamente calificadas, tan comprometidas con su trabajo que pasa a ser lo más importante en sus vidas.
Se manifiesta un estado de agotamiento en el ámbito físico, psíquico y emocional tan importante que puede llegar a despersonalizarse, no reconocerse. El stress y cansancio físico, la presión de “ser necesitado” por el otro, llega en algunos casos a inhabilitarlos para seguir trabajando.
El síndrome burnout suele deberse a múltiples causas, pero siempre coincide con horarios de trabajo excesivo, impuesto o por elección personal. Se ha encontrado en múltiples investigaciones que el síndrome ataca especialmente cuando el trabajo supera las ocho horas diarias, cuando no se ha cambiado de ambiente laboral en largos períodos de tiempo y cuando la remuneración económica es inadecuada.
A pesar que este síndrome se da en mayor medida en el ámbito laboral, en este último tiempo, se hizo frecuente en estudiantes. Principalmente aquellos que tienen que esforzarse por entender o memorizar conceptos. Si este estado se agudiza, la persona suele abandonar los estudios y puede padecer algún síntoma de depresión.
Síntomas que nos pueden ayudar a reconocer el síndrome de burnout:
*Sentimiento de impotencia, a pesar de hacer su mayor esfuerzo por cumplir, el trabajo nunca termina.
*A pesar de tener tiempo libre, se padece stress.
*Consumo de medicamentos o drogas, aumento de conductas violentas.
*El trabajo ya no seduce al afectado, aquello que tanto le interesaba, pierde su esencia.
*Aparenta apatía, depresión, insatisfacción, irritabilidad, distanciamiento afectivo.
Síntomas en el cuerpo: insomnio, pérdida de peso, dolores musculares, afecciones en la piel, dolor de cabeza, hipertensión, problemas digestivos, respiratorios, circulatorios, enfermedades psicosomáticas.
¿Cuáles son los pasos a seguir si se presume padecer del síndrome de burnout?
*Establecer límites precisos entre el trabajo y la vida privada.
*Entender que para atender a los demás, hay que estar en condiciones: conocerse, cuidarse y responder a las señales que emite el cuerpo.
*En el trabajo, respetar horarios, pausas para comer, descansar, etc.
*Aprender a fortalecer los vínculos laborales y el trabajo en equipo, aprender a delegar y a veces a decir que no.
*Alimentar los afectos: la familia, amigos, compañeros...
*Si la situación no se revierte y los síntomas no desaparecen, acudir a un profesional que ayude a descifrar ese vínculo patológico y poder modificarlo.
Lic Carina M. Sívori – Psicoanalista.
M.N. 20.662 - M.P. 91.463.
Consultas al: 4758-1740 ó 15-6953-7703