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Burlas, Cargadas
¿Cómo hacer frente a ellas?

Para algunos pueden ser muy divertidas, graciosas, causas de risas, carcajadas, pero para el que las padece pueden tornarse muy dolorosas e hirientes y si éstas se sostienen en el tiempo y no se realiza la intervención necesaria pueden ser perjudiciales para la autoestima del niño, quien se encuentra en plena constitución.
Las burlas, las bromas en exceso, están presentes durante toda la infancia y la adolescencia, en los jardines, escuelas, en los medios de comunicación, a veces más notorias en algunos grupos en otros menos, la cuestión es saber lidiar con ellas cuando hacen su aparición y es tarea y función de los papás y los maestros hacerse cargo de estas situaciones, ya que los niños burlados necesitan de todo el apoyo, el acompañamiento, la contención de los adultos para poder resolver y manejar estas situaciones cuando surgen.
Algunos niños son más vulnerables, más sensibles y ante el acoso de los burladores se quedan paralizados, inhibidos, sin poder reaccionar, ni actuar, tomados por la angustia que desencadena la burla o bromas pesadas, como respuestas a éstas pueden recurrir al llanto, aislarse, excluirse, estar tristes, silenciosos, no querer ir al colegio por no saber cómo actuar, evitan encuentros sociales que los expongan en demasía (cumpleaños, no querer ir a jugar con los amigos), por tal motivo es importante, en primera instancia, detectar el problema, estar atentos a las señales que los niños nos están dando, observarlos, acercarnos a ellos, brindarles tiempos de encuentros para que se sientan cómodos, acompañados, y así puedan contar lo que les está sucediendo, ya que a algunos niños les da vergüenza transmitir lo que están viviendo. Luego de acontecido esto, será necesario solicitar de inmediato una entrevista con la docente y comunicarle la situación para poder determinar los pasos a seguir y cuales van a ser las estrategias utilizadas por la institución escolar y los papás.
Sería de suma importancia propiciar espacios de reflexión para poder desplegar el tema y habilitar el diálogo y la comunicación entre los niños, para que ellos mismos puedan ir registrando cuáles son los efectos ocasionados en el otro con algunas actitudes y comportamiento suyos, que puedan ir midiendo las consecuencias que desencadenan determinadas maneras de manejarse (en este caso hay un burlador que se divierte a costa de un burlado), empezar a reconocer que hay otro que puede estar sufriendo y padeciendo con nuestro comportamiento, poder sensibilizarse e identificarse con el lugar del otro. El poder pensarse por un ratito en esta situación ayuda a atenuar e ir resolviendo muchas situaciones conflictivas, poder trabajar el tema de las diferencias y la aceptación de las mismas, es importante enseñarles a los niños a pedir ayuda si ellos no pueden solos, o se sienten superados, enseñarles a ignorar las burlas, brindándoles posibles respuestas ante ellas, no respondiendo de la misma manera y corriéndose de ese lugar.
Es importante detenerse en él o los niños burlones, en porqué recurren a esta modalidad para relacionarse con los demás, una cosa es la burla, la broma o el chiste ocasional necesario para relacionarse con sus pares y otra es la persistencia y la continuidad en el tiempo de estas actitudes, en este caso se debe analizar al niño en lo particular y el motivo por el cual se ha instalado en esta actitud, y si él no está siendo el depositario de alguna desvalorización en su entorno familiar.
Ir aprendiendo de las situaciones equívocas y erróneas ayuda a los niños a crecer y a desarrollarse saludablemente, otorgándoles herramientas para manejarse socialmente en relación con sus vínculos
Lic Mariana E. Miguez - Psicóloga - MN.20577 MP. 82187
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