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La importancia del arte en los niños.

La educación artística o creativa de los más pequeños suele comenzar como un desborde de fantasía, imaginación y posibilidades expresivas, hasta que aparece el primer atisbo de educación formal y de golpe parecería que todos los chicos se convierten en autómatas. De un día para otro, todas las casas son cajas cuadradas con una ventana con cortinas y chimenea con humo, y el cielo ya nunca más será violeta, naranja o multicolor; sino celeste.
Muchísimos adultos coartan la libertad de expresión de los niños en los primeros intentos por "enseñarles a dibujar o pintar". Para ayudarlos a progresar les muestran "la manera correcta" de dibujar tal o cual cosa, les corrigen "los errores" y los cuestionan si lo que produjeron no se parece demasiado a la manera en que ellos perciben la realidad. Estos métodos limitan la mirada de los chicos en lugar de ensancharla, que es el verdadero propósito del arte.
¿Cómo se ayuda a que los chicos suelten al artista que llevan dentro?
1- Dándoles materiales apropiados: témperas, engrudo, elementos que encuentren en la casa con diferentes texturas.
2- Permitiéndoles que se ensucien todo lo que quieran.
3- Si quiere dibujar un auto, por ejemplo, y dice que "no le sale", mostrarle una foto o ir a la calle a mirar uno, nunca dibujárselo, que él sea capaz de realizar su representación de la realidad. Si se va a copiar algo, que sea la naturaleza, o una foto real, nunca un dibujo hecho por otra persona.
4- No corregirlos si pintan algo de un color inusual, o dibujan una cara sin ojos; si se puede charlar sobre porque lo pintó de esa manera, o por donde verá ese señor que no tiene ojos.
El arte les enseña a ver, reflexionar, a formarse un pensamiento crítico, les permite expresar lo que sienten, pero por sobre todas las cosas los hace sentir capaces de modificar el mundo, y esto significa un gran impulso a su autoestima.