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Aprender a Elegir

Nos encontramos frente a un nuevo escenario social caracterizado por un acelerado proceso de cambio socioeconómico que plantea modificaciones en la distribución de los bienes de producción y de consumo.
Para muchos adultos tener una carrera es un símbolo de status y sostienen el pensamiento de que la única forma de abrirse un camino en esta sociedad competitiva es a partir de un título universitario, planteando el interrogante en los adolescentes y jóvenes respecto a qué hacer.
Por esto, “lo vocacional” como campo de problemáticas supone entender la elección y realización de una ocupación como efecto del contexto que lo determina y como un fenómeno vinculado con el deseo de los sujetos.
El momento en que se produce la elección vocacional representa para la vida de las personas un momento crucial donde se ponen en juego la interacción de diversos factores que generan mucha ansiedad y un dilema vocacional en quien debe tomar esta decisión. Entre los diversos factores están los intereses y deseos personales, los modelos familiares, la relevancia social de la actividad elegida -ya sea una profesión o una ocupación- y el contexto económico y social.
El dilema vocacional aflora puesto que el adolescente o el joven se encuentran en una lucha entre lo que debe abandonar y lo que va a tomar. Todo pasaje conlleva un abandono de determinados objetos, como la escuela secundaria, los compañeros, etc., y luego un descubrimiento de otros nuevos.
Las elecciones implican renunciar a algo y este proceso suele ser duro de realizar, pero si esta tensión está basada en lo que vendrá permite poner el acento en lo esperado y lo pensado para el futuro. El proceso de elección implica la necesidad de definir qué hacer en términos de estudio y/o trabajo.
En general se confunde lo que es la vocación con una profesión u ocupación. No puede decirse que una persona tiene vocación sólo por una actividad pero sí que tiene cierta inclinación o preferencia hacia determinadas actividades. Por esto la vocación siempre conlleva una elección, ya sea de una carrera o una ocupación como parte de la conformación de un proyecto vital.
A veces las elecciones son un dilema de difícil resolución y suponen un conflicto. Pero éstas son una constante de la vida cotidiana y algunas de ellas pueden comprometer el presente y el futuro de un sujeto.
Este proceso que se va construyendo durante toda la vida puede resolverse en forma espontánea o puede requerir la consulta a un especialista. La necesidad de una consulta puede plantearse en cualquier momento de la vida aunque ciertos momentos evolutivos marcan transiciones, como la finalización de los estudios secundarios.
El proceso de orientación o elección vocacional realizado en forma sistemática brinda un espacio de reflexión que tiene por objetivo el acompañamiento de los sujetos para esclarecer su identidad vocacional, la elaboración de las pérdidas y la aceptación de renuencias, el fortalecimiento de su autoestima, el seguimiento de sus ideales, la búsqueda de información con sentido, la capacidad para tomar decisiones y comprometerse con ellas. Poder hacerlo requiere de pensamiento crítico, elaboración de un proyecto personal y autonomía para la toma de decisiones. Resulta primordial que el consultante asuma un papel activo en este proceso.
La orientación vocacional permite orientar y reorientar a aquellos que tengan incertidumbres, dudas y temores, interviniendo sobre la base de la información que el sujeto dispone.
Este espacio puede ser individual o grupal. El segundo se basa en la dinámica de taller que resulta propicio para la participación activa de sus miembros, favorece la identificación de los distintos participantes a partir de escuchar diversas experiencias y preguntas que otros se plantean. En este marco se trabajan las posibilidades existentes, se comparten reflexiones sobre sus expectativas y se develan sus deseos. 
Lic. Cynthia C. Frascaroli (Psicopedagoga).
RP: 563. Centro A-Ser. Consultas por apertura de grupos: 4758 – 6241