VOLVER A INDICE / NOTAS

Trastornos de ansiedad

Mucho hemos escuchado en estos últimos tiempos de los Trastornos de Ansiedad. Ataques de pánico, fobias específicas, fobia social, trastornos obsesivo-compulsivos, etc. son conceptos que se utilizan cotidianamente para describir ciertos estados o sintomatologías.
Para poder entender claramente de qué se tratan debemos comenzar por destacar un lado positivo y natural de la ansiedad ya que tiene una muy importante función: está relacionada directamente con la supervivencia. Es una defensa instantánea frente al peligro. La especie humana tiene una enorme capacidad de adaptarse a situaciones nuevas y cuando estas situaciones nuevas son peligrosas, la ansiedad pone en aviso al organismo. Lo protege.
Si nos remitimos a la historia de la especie, durante miles de años el hombre tuvo que responder a los peligros que lo acechaban. Los mecanismos más utilizados para sobrevivir eran la fuga o la pelea. Ya existían respuestas psicofisiológicas que permitían defenderse de esa manera y que ayudaron a la supervivencia de la especie. Y no eran otra cosa que respuestas de ansiedad.
En nuestro tiempo, el hombre ya no tiene que correr para salvar su vida, o defenderse de grandes animales que disputan su comida, pero lo rodean infinidad de situaciones estresantes que hacen reaparecer el fantasma del peligro a cada instante.
Podríamos decir que es como una alarma que no funciona bien y suena cuando no existe una situación de peligro real. El problema con el que se encuentra el ser humano hoy es controlar estas respuestas de miedo o angustia desmedidos sin disminuir su función protectora.
En la actualidad, se calcula que un 20.6% de la población mundial sufre de algún tipo de trastorno de ansiedad, usualmente sin darse cuenta. Esto provoca malestar en las relaciones sociales, familiares, laborales, etc. ya que la preocupación constante y todos los síntomas físicos que la persona sobrelleva, tiñe y deteriora globalmente su vida.
Hay toda una lógica y un estilo de pensamiento en la persona “ansiosa” que la hace sentirse despojada de toda posibilidad de hacer frente a los obstáculos naturales de la vida. Sufrir algún trastorno de ansiedad parece predecir un desastre, existe una preocupación exagerada por lo económico, lo laboral, la salud, y cualquier cambio que suceda en el ambiente parece ser justificación suficiente para sentir miedo, pesimismo, indefensión, inseguridad. Digamos que estos mecanismos defensivos adaptativos de los que hablábamos antes funcionan sin tener un correlato de peligro en lo real.
Es obvio que la solución no está dada en esperar que nada cambie, ya que es una utopía a la cual aquél que padece algún trastorno de ansiedad apostaría sin lugar a dudas.
Cuando la ansiedad ya está instalada, el tratamiento psicoanalítico y muchas veces farmacológico puede acercar a la persona a las verdaderas causas de este trastorno, que usualmente no puede elaborar por sí solo. Se intenta que las defensas vuelvan a un estado de equilibrio.
No hay nada más equivocado que creer que una persona “ansiosa” lo va a ser de por vida y una actitud más errónea todavía sería no hacer nada al respecto.
Aquél que pida ayuda y elabore lo que le está pasando va a volver a entender que toda nueva experiencia puede ser el comienzo de algo maravilloso y que todo cambio puede llegar a ser una oportunidad de crecimiento y aprendizaje.

Lic Carina M. Sívori.
Psicoanalista.
M.N. 20.662 - M.P. 91.463
Consultas al: 15-6953-7703 ó 4758-1740.