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Hiperconectividad: ¿Hipercomunicación?
Vivimos en un mundo decididamente tecnológico. Algunas personas se adaptan mejor que otras, algunas personas se resisten más que otras, pero nadie deja de enredarse en un mundo codificado de una manera totalmente diferente al que estábamos acostumbrados. Nuevos términos nos rodean: hiperconectividad, hipertextos, redes sociales, deep web, gadgets,  tweets, trending topic, etc. inundan nuestra vida cotidiana y modifican nuestra forma de relacionarnos.
Una de las características de estos nuevos vínculos es el triunfo de lo visual por sobre los demás sentidos. La imagen es privilegiada.
Sir Tim Berners-Lee creó la www (world wide web) el sistema de documentos interconectados de hipertextos hace poco más de 20 años. El hipertexto es una tecnología que organiza una base de información en bloques distintos de contenidos, conectados a través de una serie de enlaces cuya activación o selección provoca la recuperación de información.
El hipertexto ha sido definido como un enfoque para manejar y organizar información, en el cual los datos se almacenan en una red de nodos conectados por enlaces.
 Este índice constituye en sí mismo un sistema de organización y presentación de datos que se basa en la vinculación de fragmentos textuales o gráficos a otros fragmentos, lo cual permite al usuario acceder a la información desde cualquiera de los distintos ítems relacionados. Esto no impide, sino que anida, la otra forma de conexión, oscura, prohibida, misteriosa, la llamada Deep Web.
En la práctica, en nuestra vida cotidiana estos nuevos formatos de comunicación modifican nuestra forma de vincularnos. En realidad, nuestra forma de vincularnos se fue adaptando a esos nuevos formatos. Así, distintos actores sociales como docentes, psicoanalistas, padres, etc. no pueden dejar de tener en cuenta estas nuevas formas.
En términos psicoanalíticos, en la práctica debemos hacerle frente interesándonos en ese nuevo lenguaje del Otro, porque es la manera en que el sujeto se sumerge en las redes y las redes a veces lo definen. Año a año, palabras provenientes de la red aumentan los diccionarios con sentidos logrados y de amplia circulación, no deja de producir modificaciones en la lengua.
Debemos superar la siguiente contradicción: para el psicoanálisis es necesaria la presencia del cuerpo del analista, muchas veces para el analizado, en sus vínculos cotidianos, ya no es necesario el cuerpo. En las redes sociales el cuerpo es prescindible. Dice Jacques Alain Miller en  La invención del partenaire: "Cuando usted va a encontrarse con un psicoanalista, encuentra un partenaire. Un partenaire nuevo, que no había encontrado en su vida, y con quien va a jugar una nueva partida. Para que esta partida tenga lugar, es preciso que ambos, usted y él, estén allí en persona. Y la partida se juega exclusivamente en la palabra. ¿Y por qué? ¿Por qué se añade a su vida esta partida que hay que jugar y este partenaire de palabra, este interlocutor suplementario que además habla tan poco? Se lo hace cuando uno no encuentra sus partenaires en la vida."
Y ese vínculo es tan genuino y necesario en presencia. A veces la hiperconectividad funciona como una ilusión de comunicación. Las redes sociales son también el terreno de una forma de vigilancia voluntaria, hecha en casa. Y todos estos aspectos y sus consecuencias son los que tenemos que tener en cuenta los analistas. ¿Qué se dice en las redes, qué no se dice?  Aparentemente se dice todo. El concepto de intimidad se va desvaneciendo. En realidad no se dice todo, a veces no se dice nada. Si suponemos a cada actor de las redes sociales como un personaje armado, que elige qué imagen mostrar y cuál no, que no necesita la presencia del cuerpo para vincularse, la ilusión de comunicación insiste. Y como toda ilusión, puede desvanecerse y exponer el vacío que tanto intenta obturar; el de la comunicación.

Lic Carina M. Sívori – Psicoanalista. M.N. 20.662 - M.P. 91.463. 
Consultas al: 4758-1740 ó 1565123828