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¿Que es un niño?

“Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo, sus órganos, sus huesos, sus funciones, sus sitios… pero nunca supimos de qué estaba hecha el alma”
Mario Benedetti

¿Un niño es un ser pequeño? ¿Un sujeto en construcción? ¿Un cachorrito humano? A qué lugar viene un niño, es la pregunta que puede orientar alguna otra pregunta, en la medida en que el tiempo, la cronología del desarrollo, parece no alcanzar para definir la niñez.
Cuando una mujer, adulta, dice que se siente decepcionada, será tal vez la niña la que habla; un hombre, adulto, patalea ante la frustración de un partido mal llevado, es el niño, quizás, quien viene, asomado, montado en la emoción aquella. Freud llamó neurosis a tales afecciones, expresión simbólica de un conflicto que tiene sus orígenes en la historia infantil de un sujeto.
Actualmente la ley argentina cae en contradicción en cuanto ser un niño no es sinónimo de ser menor; atenta a la responsabilidad, se arroga la comprensión de sus actos, su madurez, la negligencia o madurabilidad del joven a partir de cierta edad, mientras que muchas de las acciones sociales y culturales, tienden a proteger, infantilizar y cristalizar la niñez, o- por el contrario- teñir de signos de adultez las cuestiones infantiles.
Cada uno de  nosotros, al nacer, ocupa un lugar en la familia; biológica a no, es esa la trama que recibe al niño, y que puesta en palabras, se escucha en la clínica al modo de “vino a alegrarme la vida”, “nunca lo quisimos tener”, “con lo que costó que naciera, imagínate lo que es para nosotros…”, “este chico vino en el peor momento de mi vida”, “desde que llegó dejé de ocuparme de mí”, “quiero que sea todo lo que yo no fui” y otras formas, topológicas, de inscribir la llegada de un cachorro humano, ataviado en lo que al lenguaje se refiere; son las palabras, en términos de  lo que en Psicoanálisis damos en llamar “deseo”, las que HACEN de ese sujeto un LUGAR.
Por lo tanto, un lugar ya no es sólo un paisaje o un escenario dado para la acción, sino que puede ser el modo relacional en que se determine la existencia de ese ser, que tiene un cuerpo orgánico, pero que porta un cuerpo fantasmático, construido de lo que en principio significa él para los otros. En este sentido es necesario estar atentos no sólo a sus necesidades vitales; además, investirlo amorosamente. Y esto no es de ningún modo, proveerlo de objetos: por el contrario, cuanto más desprovisto esté el ambiente de todo aquello que le impida crear, mayor será su capacidad de resolver motrizmente su estar en el mundo, a modo de propiciar las experiencias funcionales, acompañadas por la formación de pensamientos.
¿Qué piensa un niño? No lo sabemos. Pero sí sospechamos que se debate entre el ser querido y no, el querer y no, la aceptación y el rechazo, la especulación y la especularidad, los juegos de identificación a algún rasgo primero, y a los significantes después, si el recorrido de su necesidad y lo que puede articular de la demanda, dejan sitio para el deseo…La sospecha alberga algunas dudas y algunas certezas, como que un niño NO necesita un camión de la marca que se ofrece en la publicidad de la tele; somos los más grandes quienes interpretamos que como es de su agrado, este juguete puede dar resolución a una demanda del orden del tener, que rápidamente hallará otro producto u otro programa de divertimento, porque lo que se inscribe en esa experiencia es cómo se respondió a ello. Para que “esté contento”, solemos confundirnos y confundirlo en la demanda, al punto en que somos nosotros quienes nos contentamos con haber respondido. Pero esa no es la única vía de respuesta: poder ubicar en un niño algo de lo que necesita, diferenciado de lo que quiere, de lo que es mejor para su experiencia, sobretodo simbólica, es poder ubicar al niño, cada vez más en la dimensión del SER. Qué es o qué tiene, serán cuestiones a desentrañar en adelante, conforme tanto su desarrollo como la modalidad en que vaya tramitando lo más complejo de la subjetividad humana.

Lic. María Cecilia Dubois. Psicóloga. M.N: 58523.
Consultas y asesoramiento al: 15-5622-7591.