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¡Qué difícil parece educar!

Los tiempos han cambiado y con ellos ha cambiado casi por completo el mundo infantil y adolescente. Las pautas de crianza, los juegos, la mirada que se tiene de los niños en general, se ha modificado profundamente en las últimas décadas.
La cantidad de información que circula en relación a cuestiones pediátricas y psicológicas, tanto en las redes sociales como en los medios de comunicación, es única en comparación con los recursos que poseía la generación anterior.
Y el fenómeno interesante a tener en cuenta es que, a pesar de la cantidad de información con la que se cuenta, los padres tienen muchas más dudas hoy, que hace unas décadas. ¿Por qué será esto?
Los padres de los que ahora son padres, parecían más seguros en las decisiones que tomaban en relación a la educación de sus hijos. Quizá porque los cambios en las pautas de crianza de una generación a otra, no eran tan grandes como lo son ahora. En estos días se duda de todo. La vorágine de cambios sufridos en los últimos años tecnológicos, culturales, etc parecen haber posicionado a los padres sobre arenas movedizas. (O por lo menos esa es la sensación). Se suele escuchar en el consultorio frases como: -me siento culpable cuando le digo que no!- o –estoy tanto tiempo fuera de casa que cuando llego le doy todos los gustos, etc. problemáticas específicas de esta época.
Lo que hay que tener en cuenta es que ningún cambio es malo en sí mismo. Puede tener consecuencias negativas si ese cambio se trata de insertar en matrices antiguas. No hay nada de malo en que las mamás trabajen, el problema puede surgir si esas mamás se exigen que todo sea como si  estuvieran todo el día en casa. Culpa y frustración van a ser el resultado. Pero los cambios pueden traer mucho aprendizaje y ser absolutamente nutritivos.
Tampoco es malo dudar. Todo lo contrario, la capacidad de reflexionar, de tener apertura a otras opiniones, de aceptar que no se tienen todas las respuestas, es un síntoma interesante antes de tomar una decisión o poner en práctica alguna pauta educativa. Lo que se debe hacer es accionar con seguridad. Se puede dudar de cómo o cuándo hacerlo. Pero cuando se hace, debe ser con convicción. Es la única manera de generar seguridad en el otro. Estar convencido de lo que se dice o hace. Los límites son un buen ejemplo de estos conceptos. Como padres de niños o adolescentes, es el tema más consultado. –Qué le dejo hacer y qué no?. –Es muy chico para hacer tal o cual cosa?. Siguiendo el razonamiento anterior, lo más importante para los hijos es ver seguridad en la decisión, sea cual fuere. Si se dice que no, sostenerlo y no modificar la postura por la insistencia o respuesta del otro lado. Y si con el tiempo se modifica, ser claro en los motivos del cambio.
Muchas veces algunas entrevistas con profesionales idóneos en el tema, ayuda a bajar el nivel de ansiedad y dudas acerca de estos temas. Y fundamentalmente la comunicación, estar atentos y permeables a los cambios que aparezcan y siempre dispuestos a escuchar, hablar y aceptar.
Lic Carina M. Sívori. Psicoanalista. M.N. 20.662 M.P. 91.463
Consultas al 4758-1740 o 1565123828