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¿Cuándo es oportuno consultar con un Fonoaudiólogo?
Conocer el desarrollo normal del lenguaje es importante para determinar si es necesario realizar una consulta con un especialista.
A los 2 años, un niño posee un repertorio medio de vocabulario, el cual se amplía hacia los 30 o 36 meses, dependiendo de cada individuo. Con esas palabras adquiridas, comienzan a formar pequeñas frases de dos a tres palabras. A su vez, su expresión gestual y mímica se enriquece.
Alrededor de los 3 años, los niños ya poseen un repertorio mucho más amplio de vocabulario, por ende, comienzan a formar frases de mayor complejidad. Comprenden consignas y órdenes simples. Su articulación aún puede presentar dificultades, dado el inminente desarrollo de su lenguaje.
Entre los 4 y 5 años, su articulación comienza a parecerse a la del adulto. Forman frases complejas, entablan conversaciones y las mantienen. Comprenden consignas y órdenes de mayor complejidad.
Si bien no es bueno realizar comparaciones con otros, ya sean hermanos, amigos, etc. Esto puede guiar a la familia a la hora de pensar si un niño necesita ser evaluado por un fonoaudiólogo.
Existen señales que pueden orientarnos según la edad del niño/a. Si a los 2 años, no ha comenzado a emitir palabras, no se interesa por su entorno, no realiza gestos o no sonríe, es momento de realizar una consulta. Lo mismo sucede si hacia los 3 años observamos que no ha ampliado su repertorio de vocabulario, no arma pequeñas frases o no logra responder preguntas sencillas.
Si entre los 4 y 5 años, el niño tiene un habla ininteligible total o parcialmente, o notan que no arma frases de mayor complejidad o no logra entablar conversaciones, lo apropiado sería realizar una interconsulta con un fonoaudiólogo.
Es importante NO QUEDARSE CON LA DUDA. Ya que muchas veces, los padres sienten inquietudes con respecto a la expresión de sus niños, pero no reciben derivaciones de las instituciones educativas ni de los médicos. Es aquí, cuando deben tomar la decisión de consultar por demanda espontánea, sin esperar que alguien externo lo indique.
El lenguaje, se encuentra ligado al desarrollo social del niño, y se asienta en su entorno psico-social-afectivo. El hecho que un niño no pueda expresarse verbalmente, implica que busque formas alternas de comunicación, las cuales a veces no son las adecuadas: berrinches, gritos, tironeos, llantos, etc. Formas que pueden acentuarse conforme crezca, en función de los requerimientos comunicacionales.
Un niño en edad preescolar que posea dificultades en su lenguaje verbal, inevitablemente, lo trasladara a su lenguaje escrito en la escolaridad.
El aprendizaje de la lectoescritura siempre debe basarse en un correcto desarrollo del lenguaje oral. Intentar adquirir el lenguaje lectoescrito sin un óptimo dominio del verbal sería una contradicción. Ya que uno es soporte de otro. 
Un diagnóstico oportuno y un adecuado tratamiento en tiempo y forma, es lo que permitirá al niño superar estas dificultades, y así establecer las bases adecuadas para el desarrollo de la lectura y escritura a partir de los 6 años de edad.
Lic. Natalia V. Gallardo – FONOAUDIOLOGA (UBA)
MN: 8245 – MP: 4098
Centro Fonoaudiológico Susana Ottone: 4452-2069