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Rebeldía adolescente
Una de las quejas más escuchada por parte de los padres de adolescentes es que están muy rebeldes. La rebeldía es una característica intrínseca del mundo adolescente. Es una etapa donde se confronta, se vuelve querellante, se pierde la aparente pasividad y obediencia de la niñez.
El adolescente debe independizarse de los padres, debe despojarlos de la significatividad que tenían hasta entonces. En la niñez se necesita tener unos padres ideales, faltos de defectos, que le provean  contención, seguridad, acompañamiento, que parezcan saberlo todo. En la adolescencia, por el contrario, necesitan despojarse de esos padres todopoderosos, para encontrarse con los padres reales, con sus virtudes y defectos, con sus aciertos y contradicciones. Necesitan independizarse de ese vínculo tan cercano y fuerte porque deben construir otros, por fuera de la familia, buscar objetos de amor propios y externos.
Por eso la rebeldía. Esos sujetos para desvincularse de ese tipo de apego deben  diferenciarse, deben confrontar con ellos, deben desarmarlos, para luego, años después afianzar otra relación entre adultos, volver a armarlos. Es un proceso necesario. A los profesionales nos preocupa cuando esto no pasa, cuando aparece un adolescente que permanece con características propias de la infancia, donde nada cambia, donde todo sigue igual. Allí algo está ocurriendo que imposibilita la salida de la niñez y la entrada a la adolescencia, y esto puede tener graves consecuencias.
Obviamente también es un llamado de atención cuando la rebeldía es exagerada, constante o continúa en el tiempo. Lo difícil de estos diagnósticos es precisar qué es la normalidad y qué no en un adolescente.  La adolescencia es una etapa muy cambiante en relación a las conductas, al humor, etc. pero es consenso general que hay ciertos rasgos conductuales en un adolescente que se toman como preocupantes, describiéndolas como conductas disruptivas. Las conductas disruptivas son las que determinan un estilo de comportamiento disfuncional de orden bio-psico-socio-cognitivo, caracterizado por agresividad, impulsividad e hiperactividad. Estas conductas implican interrupción o desajuste en el desarrollo evolutivo del adolescente, imposibilitando el establecimiento de relaciones sociales ajustadas a la realidad compartida, tanto con adultos como con sus pares. 
Hay que prestar atención si estas conductas rebeldes producen un malestar en el adolescente, que limiten su vida cotidiana, que repercuta en los diferentes ámbitos en los que se mueve.
Con su comportamiento está hablando, el adolescente en general no utiliza muchas palabras, pero hay que saber escucharlo, leerlo en sus actitudes y conductas. Como en las etapas anteriores, siguen necesitando contención, seguridad y acompañamiento, aunque no lo pidan.
Lic Carina M. Sívori. Psicoanalista. M.N. 20.662 M.P. 91.463
Consultas al 4758-1740 o 15-6512-3828