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¿Para qué leer con los niños?
El mundo de la lectura no es un mundo “natural”. Se construye. Muchos autores describen a la lectura como un hábito. Una actividad que se vuelve hábito. ¿Por qué algunas personas se habitúan a leer y otras no? Porque antes de convertirse en  hábito tuvo que descubrirse el placer por la lectura. Un buen libro (en el formato que aparezca: papel, e-books, computadora, celular, etc.) logra que el lector forme parte de otra realidad, descubra nuevas emociones, estimula la creatividad y la imaginación. El sujeto frente a un buen libro interpreta, con sus herramientas, lo que el autor quiso contar, lo re-escribe. 
La lectura también es un aprendizaje. Y como tal, debe ser estimulada en los niños desde muy pequeños. Los papás ocupan tiempo y esfuerzo para estimular el aprendizaje de hábitos de higiene, de pautas de comportamiento esperadas, etc. Lo mismo debe suceder con la lectura. Los libros educan, enseñan, y hacen que los niños penetren en nuevos mundos, descubran lo desconocido y se acerquen a las verdades o mentiras de lo conocido. Los libros despiertan sentimientos, sensaciones y reacciones.
Estimulan la imaginación, la creatividad y la diversión. Son grandes herramientas para el desarrollo y la educación de los niños.
Por otro lado, son modelos identificatorios.  Los niños se identifican con los protagonistas de las historias y muchas veces sirven para elaborar o contener conflictos internos. Esto explica por qué los niños, generalmente exigen que el cuento o la historia que les gustó sea  repetida o leída infinidad de veces. Si nos detenemos a pensar en la mayoría de los cuentos infantiles sucede algo trágico. Teniendo en cuenta los tradicionales, a Caperucita el lobo le come a la abuela, Hansell y Gretel son abandonados por los padres en el bosque porque no podían alimentarlos, a Dumbo se le muere la mamá. En las historias más contemporáneas: a Nemo le matan la mamá y los hermanitos, al Rey León matan al padre, y podríamos seguir la lista. Y a los niños les encantan y las quieren ver o escuchar una y otra vez. ¿Por qué? Principalmente porque todas las historias tienen un final feliz. A pesar de todas las tragedias por las que pasan, los protagonistas logran superar todo obstáculo y salir victoriosos. Los niños tienen muchas fantasías que no pueden poner en palabras, miedos que no pueden elaborar, conflictos que no pueden tramitar como los adultos. Estas historias les dan cierta tranquilidad. Les aseguran que por más que esas fantasías se hagan realidad, todo puede mejorar y puede terminar felizmente su historia.
Para concluir, leer, interpretar un texto para el niño es muy enriquecedor, no solamente por la apertura a mundos desconocidos, por el desarrollo de la creatividad e imaginación, por el placer que le ofrece, sino porque ayuda a elaborar ciertos conflictos o miedos que de otra manera le costaría mucho más tiempo y esfuerzo psíquico tramitar.
Lic Carina M. Sívori. Psicoanalista. M.N. 20.662 - M.P. 91.463
Consultas al 4758-1740 o al 15-6512-3828