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Los últimos días del embarazo
¿Estás preparada para lo que llega?

Probablemente sea una de esas preguntas que te han hecho decenas de veces en los últimos tres meses, ¿verdad? Y casi con toda seguridad, cada vez que alguien se dirige a ti y emite expresiones de ese tipo, piensas que “no estás preparada y que nunca lo estarás”.
Tranquila, porque se trata de uno de los rasgos más comunes de la última etapa de la gestación. El parto es como ese examen para el que te has estado entrenando a conciencia y que, llegado el momento, sientes como si todo lo aprendido se hubiera esfumado de repente de tu cabeza. Los consejos de tu madre, las advertencias de tus amigas, el cariño y la admiración de tu pareja... ahora tú eres la gran protagonista y en buena parte de ti dependerá que los nervios no te traicionen.
Tu bebé, a punto de salir: Es más que obvio que a estas alturas te encuentres especialmente cansada, pesada y nerviosa. Tu útero ha crecido enormemente para acolchar a tu bebé y que éste se encuentre lo más cómodo posible en tu vientre en los días previos al parto. Las contracciones se vuelven intensas y es muy probable que te cueste en ocasiones respirar.  La sensación térmica es otra característica de esta recta final del embarazo. Aunque no haga calor en la calle y no haya llegado el verano, dará igual. Tú sentirás tu cuerpo casi ardiendo. No debes preocuparte, el cambio brusco de temperatura es de lo más normal los días previos al parto. Es una de tantas respuestas hormonales de tu organismo, preparado para dar la bienvenida a una vida.
En estas semanas has ido al baño más de la cuenta. El feto ha estado presionando la zona de la vegija, de tal manera que tus ganas de hacer pis se multiplican. Además, la retención de líquidos ha dejado huella en ciertas partes de tu cuerpo, como manos, dedos, tobillos o cara, intensificando el volumen de éstos de cara al parto. Todos estos síntomas no son más que la señal que recibe la embarazada, por parte de su organismo, para el recta final.
¿Cómo saber si viene ya? Identificar el tipo de contracciones es algo que obsesiona a muchas mujeres a punto de dar a luz. En este aspecto, la recomendación es no preocuparse porque te aseguramos que cuando el bebé decida salir, te enterarás perfectamente, porque se darán con una frecuencia superior. Las últimas, además, suelen ir acompañadas por otros síntomas fácilmente reconocibles como la rotura de la bolsa de agua. 
Últimos preparativos: Seguramente ya tienes preparado tu bolso con todo lo relativo a tus primeros días con el bebé. Tu gente querida están más que avisadas y saben perfectamente el papel que van a desempeñar tanto emocional como asistencialmente mientras tú das a luz. Sin embargo todo lo ajeno a ti y a tu bebé, no debe preocuparte en estos momentos. Tienes que intentar estar tranquila y respirar con profundidad y calma. Mantener los nervios controlados o, sencillamente, dejar fluir tus sentimientos y emociones (reír, gritar, llorar...) es más que beneficioso para canalizar la energía de cara al alumbramiento.
El momento del parto: Ya sabes que el parto puede retrasarse o adelantarse. Los bebés desafían a la naturaleza presentándose por sorpresa, pero como te hemos dicho antes, suelen ofrecernos una serie de señales muy evidentes, para estar lo más preparados posible.  
Una vez en el hospital, te sentirás contenida y atendida por el personal profesional médico y por tus allegados que estarán esperando felizmente a que aparezcas con tu bebé en brazos. Por fin ha llegado el momento que estabas esperando con tanta intensidad. Ahora sólo queda disfrutar de él al máximo.
Sanatorio Modelo de Caseros. Te: 4716-3210.