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¿Para qué el Psicoanálisis?

Tomar la decisión de comenzar un tratamiento analítico en general no es algo simple y espontáneo. Es la culminación de un proceso previo donde la necesidad, la insatisfacción, el sufrimiento, los interrogantes, pierden ante las ganas de estar mejor, de adquirir una mejor calidad de vida. En cierta medida, la realidad (interna y externa) se hace insoportable, difícil de manejar, o extraña y desconocida.
Obviamente hay muchos mitos acerca de lo que es “ser paciente” psicoanalítico. Aún en este milenio, hay personas que se sienten avergonzadas, o que creen que los analistas son para los que están locos, o que se trata de hablar solamente de lo que pasó en los primeros años de vida.
Los primeros años de vida son importantísimos, por supuesto, pero generalmente el analista no pregunta acerca de ello puntualmente: el paciente lo trae al consultorio indefectiblemente. Simplemente porque somos lo que fuimos, y lo que hicimos con aquello que fuimos.
Por suerte después de saltar todos los obstáculos prejuiciosos que los rodean y animarse a acercarse al consultorio, se encuentran con un mundo totalmente nuevo y placentero: el de encontrarse consigo mismos, más allá del padecer. Sólo que con un espectador participante. Se provoca un auto descubrimiento, un lugar de encuentro para comprender sus propios pensamientos, sentimientos, emociones y formas de vincularse con el mundo. A partir de ahí, todos los cambios son posibles, los internos y los externos.
Por supuesto este camino no es tan fácil como suena en estas líneas, y toma su tiempo… tiempo que se separa de la cronología del reloj para tornarse en otro tiempo. El tiempo del inconciente.
En general la llegada al consultorio coincide con un momento de crisis, de malestar, de displacer. Un duelo, una separación, una muerte, un despido, una desilusión. Pero también hay pacientes que llegan porque necesitan conocerse, o reconocerse. Y cada caso manejará sus urgencias de diferentes maneras. No hay indicaciones generales, así como no hay interpretaciones universales. Sería mucho más fácil y rápido poseer una tabla de doble entrada donde a cada síntoma, a cada sueño, a cada acto fallido, le correspondiera una interpretación. Pero ¿dónde quedaría la individualidad? ¿dónde quedaría lo que hizo que esa persona sea quien es? ¿para qué servirían todas esas marcas que nos definen?. Además, sólo eso que fuimos y somos es aquello que nos va a permitir seguir siendo, modificar lo que molesta, batallar contra lo que no nos hace bien.
No todo el mundo tiene la necesidad de consultar a un psicoanalista. Hay muchas personas que tienen una estructura armada que les permite manejar su vida de una manera equilibrada, que tienen herramientas para defenderse y adaptarse a situaciones nuevas. Pero si en alguna medida hay algo que pueda hacer de la vida una mejor experiencia, que pueda hacer que sepamos realmente quienes somos, y entendamos por qué nos pasan las cosas que nos pasan, se puede decir que trabajar para ello, vale realmente la pena.

Lic. Carina M. Sívori
Psicoanalista
M.N. 20662 M.P. 91463
Consultas al 4758-1740/1569537703