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Nuestra Dimensión Cultural
La dimensión cultural es uno de los pocos factores del que los seres humanos somos causa y efecto. Nacemos en una cultura que nos determina, tenemos un lugar dentro de ella incluso antes de nacer. Al mismo tiempo somos nosotros mismos, los seres humanos, los que creamos cultura, pudiendo modificar sus pautas libremente. Tengamos en cuenta que la acumulación cultural es una de las características que nos diferencian de los animales. Podemos decir que así como los animales heredan genéticamente las características que les permiten sobrevivir, adaptarse al medio y asegurar la supervivencia de la especie, los seres humanos heredamos cultura. Tenemos la capacidad de acumular cultura. La acumulación cultural es un fenómeno bastante complejo. No se puede acumular todo el contenido cultural. Para eso hay diversos mecanismos que garantizan el equilibrio y la posibilidad de seguir heredándola. Uno de los principales es el olvido. El olvido es un fenómeno cultural fundamental. Sin siquiera saberlo, mediante este mecanismo dejamos de lado situaciones, fenómenos, o costumbres que nos eran “normales” culturalmente y aceptamos otros que nos eran inconcebibles. Si nos remontamos varias décadas atrás encontramos muchas costumbres o situaciones que ya no son parte de nuestra cultura.         Al mismo tiempo tomamos como habitual fenómenos que nos hubieran sorprendido o escandalizado años atrás.
¿Quién decide qué aceptamos y qué desechamos? Nosotros. Inconcientemente. Sin darnos cuenta. Por eso es tan complejo el fenómeno como determinante.
Pautas tan supuestamente “naturales” como lo femenino y lo masculino están determinadas por la cultura. No hay nada en lo orgánico genéticamente heredado que nos determine. Es la cultura la que nos “enseña” qué se espera de una niña y qué se espera de un varón. Se los viste distinto, se les regala diferentes tipos de juguetes, generalmente tendiendo a la acción en los varones y a lo pasivo en las niñas. Y así se van afirmando los roles. La familia, como uno de los representantes más importantes de la cultura, hace un trabajo fundamental en esto.
Por nuestra experiencia sabemos que ambos sexos tienen la capacidad de cumplir con una función femenina o masculina si es necesario. Sabemos que la “función materna o paterna” no es necesariamente protagonizada por la mamá o el papá. Por suerte, nuestra capacidad de adaptación logra muchas veces romper con la estructura cultural y éste es el motor principal de los cambios y adaptaciones constantes que hacen de nuestra cultura algo tan complejo y cambiante. Obviamente, la rapidez de los cambios en la época que nos toca vivir repercute en la rapidez de los cambios culturales.
En la modernidad la cultura era más estable en el tiempo, no era necesario adaptarse tan rápidamente. Estamos en una época donde existen dificultades para adaptarse a los cambios que destruyen esa estabilidad supuesta de la cultura con la que nacemos. Trastornos de ansiedad, incertidumbre, angustia, son problemas que, si bien tienen un origen claramente psicológico, pueden ser desencadenados pos situaciones como éstas.       Y volvemos al principio, la cultura nos pre existe y define. Por lo cual, es estructural en todos los procesos fundantes de nuestro desarrollo. Cualquier dificultad adaptativa puede tener consecuencias importantes en el mismo.

Lic. Carina M. Sívori -Psicoanalista - M.N. 20662 /  M.P. 91463.
Consultas al: 4758-1740 / 15-6953-7703.