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Que los cumplas feliz, pero feliz…

Cumplir años es una acontecimiento muy especial; un suceso del cual pretendemos guardar imágenes intensamente impregnadas de emoción, hasta el próximo festejo, rodeados de nuestros familiares y amigos.
¿Y qué sucederá en cada quien, al momento de comenzar la celebración, de la que- no solamente se es anfitrión- sino que se halla, desde los preparativos, homenajeado?
Cada edad posee características especiales, y junto con ellas, diferentes maneras de procesar, comprender y disfrutar este tipo de experiencias: es claro que un bebé que cumple uno o dos años de vida, no puede aún tramitar psíquicamente todo lo que se organiza para su festejo; se trata más bien, de un motivo lo suficientemente cargado de expectativas por parte de los papás, los abuelos, los tíos y todo su entorno de adultos, que garantizan- incluso antes del nacimiento- que el ágape resulte tan exultante como su deseo.
¿Qué sentirá ese bebé? Todo lo que esos adultos portan: las repercusiones de su ansiedad, la preocupación de que todo salga tal cual es planeado, los apurones, las corridas de las compras, y hasta los desacuerdos que se generan dentro de la misma familia.
Muchas veces algunos grupos atraviesan situaciones complejas, límites, como una separación, afecciones de salud, pérdidas de un ser querido, dificultades económicas o alguno de los miembros padece un malestar  cerca de la fecha del cumpleaños de un niño; pareciera que el impulso es mayor y se tiende a realizar un festejo más ominoso, cuanto más compleja es la experiencia. Así es que nos empeñamos en hacer souvenires fastuosos, tortas por demás ornamentadas, y si los invitados son más, más ruidoso y motivador será el programa.
¿Qué registra ese niño, supuestamente homenajeado? Pues su percepción será justamente la de un conflicto encubierto, la de un malestar que no se transita como tal, la de salidas maníacas ante dificultades reales, la de festejar a cualquier costo y embargarnos en una empresa ambiciosa que tiene más que ver con que “aquí no ha pasado nada” que con el motivo real del encuentro. Y en tal caso, si verdaderamente para ese chico es importante celebrar su cumpleaños, porque así lo ha manifestado o lo registramos como una necesidad genuina de él, hacer las cosas de manera tal que la escena que se produzca esté en sintonía con lo que esa familia está viviendo en ese momento.
Algunas de las acepciones de la palabra “cumplir” tienen que ver con ejecutar, proveer a uno de lo que le falta, hacer algo a lo que se está obligado; pero también cumplir es verificarse, satisfacerse y convenir. Y aquí nos detenemos: ¿quién participa de ese acuerdo? Si bien hay una cantidad de situaciones que los chicos viven a diario en la que no es saludable establecer ningún acuerdo (normas, hábitos, rutinas, obligaciones; reglas que deben seguirse en pos de otorgar cierta seguridad para un desarrollo favorable), el hecho de cumplir años es una oportunidad regia para ensayar lo maravilloso de poder elegir las condiciones. Cómo festejar, con quiénes; qué priorizar y el modo, pueden propiciar en un chico de edad escolar, instancias en las que seleccionar tal o cual opción, sirven de soporte y brindan la confianza que necesitan por parte de papá y mamá a la hora de diferenciarse de ellos en gustos, deseos, amigos, música, regalos, colores, el adorno de la torta, los recuerdos para compartir, si es en un salón o en casa…
¿Qué significa cumplir años? Que hemos transitado un tiempo, un ciclo, durante el cual hemos fortalecido algunos aspectos, modificado otros, y que comienza un ciclo nuevo. ¿Qué se celebra? Nada más ni nada menos que lo que el homenajeado, protagonista del suceso, elige celebrar.
¿Cómo acompañar este acontecimiento? Como lo hacemos con otras particularidades que cada uno de nuestros chicos nos van enseñando acerca de ellos mismos: atentos a su necesidad, a su deseo, a sus posibilidades de demanda, y procurando que para cada uno de ellos, con su nombre, sus gustos, sus elecciones, su identidad, sea un cumpleaños feliz.
María Cecilia Dubois. Docente. Responsable de Las Ultracosas, Espacio Multifuncional. Te: 4758-2066.